Como os prometí, voy con eso de la «Crisis de los Servicios Sociales» en España.

Comparto el análisis de quienes defienden que el actual avance del neoliberalismo tiene un pié encima del Sistema de Bienestar Social al que ha hecho retroceder en los últimos años, y dentro de él nos encontramos los Servicios Sociales («el Cuarto Pilar» junto con Sanidad, Educación y Pensiones). Sin embargo, según mi experiencia, este discurso suele situar el conflicto demasiado lejos de la trinchera, lo cual, a mi modo de entender, es un error. Entre otras cosas, porque «el soldado», no sabe ante qué o quienes defenderse, y porque, encima, desde esos discursos, a veces incluso se le acusa de colaboracionista con el neoliberalismo imperante.  Vamos, el mensaje es de todo menos constructivo, porque lo escucho unido, normalmente, a posicionamientos políticos (muy buenos), pero no a posibles soluciones desde la actuación técnica.

En torno a esta «crisis», lo que sí me atrevería a decir es que el modelo está obsoleto, y os explicaré el porqué de esta afirmación.

Nuestro «Sistema» nació en una coyuntura de crecimiento socioeconómico:  se crearon Centros de Servicios Sociales, plantillas, y prestaciones masivas como el SAD, la teleasistencia y las rentas mínimas (todo ello de manera descoordinada). Pero lo que sí fue general es la construcción de este «Sistema» bajo el paradigma de la atención individual y el formato «cajero automático» (o binomio necesidad-recurso, como lo llaman en la academia): ello dio al traste con las experiencias grupales y comunitarias que se estaban desarrollando en muchos lugares.  Este modelo es el que se ha extendido, consolidado, y sigue vigente en nuestros Servicios Sociales.

seat 127Y por si , fuera poco, hemos sido recientemente embestidos, entre otros, por tres importantes sucesos:

1.- El recorte, o el parón presupuestario en el mejor de los casos, del sector público en Servicios Sociales.

2.- La crisis económica y el aumento del desempleo, con el consiguiente aumento de la demanda.

3.- El cambio de Sociedad: de la Sociedad Postindustrial a la Sociedad de la Información y el Conocimiento (protagonizado por la revolución de las TIC).

Por ello, cada vez que escucho hablar de la «Crisis del Sistema» y «Crisis del Modelo», me pregunto qué hemos hecho ante estos tres sucesos: ¿qué ajustes se han realizado?. Tristemente, tengo que contestar: NINGUNO o más bien escasos y aislados, como dice el colega Pedro (aunque hay excepciones, como «Sión»). Por eso hablo de obsolescencia y lo referiré a 3 aspectos en concreto:

1.-Reconocemos que existe un problema general, pero el «tratamiento» sigue haciéndose de manera individual. Con ello:

  • Se refuerza la estigmatización de las víctimas de la crisis, que terminan en una situación de «súplica» ante un problema global.
  • Se pone en peligro la cohesión social, instalándose el «les dais todo a los mismos» por parte de un segmento importante de la población.
  • Lo grupal ha dejado de ocupar el centro de la Intervención social: se ha externalizado o se ha dejado en manos de profesionales que no eran los de referencia del sistema: en cualquier caso, ambas medidas suponen desplazar el tratamiento grupal.

2.- La apropiación de las TIC es aún una asignatura pendiente en la Administración y en la interacción entre ciudadanos y profesionales del Trabajo Social. A pesar del miedo que despiertan, nadie negará que las TIC han llegado para quedarse: no hay retorno ya. Hace poco era la televisión, pero ahora las wifis son el corazón de nuestros hogares (y si no, tiempo al tiempo). En lo profesional, sin embargo, en el mejor de los casos se pueden hacer algunas tramitaciones, pero el vínculo entre profesional y usuario sigue centrado en lo presencial y en el «pídame cita».

3.- Lo comunitario se ha transformado, lejos de un espacio de movilización, en un conjunto de acciones dotadas de cierto exotismo y alejadas de la práctica diaria de los profesionales de Servicios Sociales, que siguen tratando de hacer lo mejor posible de cajero automático. Lo comunitario, además, representa una habitual fuente de discusión entre participación social, dejadez de la administración, competencia o complemento desde el tercer sector… vamos: un tema muy delicado que no abordaré en este post.

En definitiva: los Servicios Sociales, quizá, no hemos sabido buscar soluciones y seguimos aferrados a una idea imaginaria de lo que pudo ser y no fue.

En cuanto a qué hacer (no todo está perdido, insisto), coincido con la frase de Roger Van Oech: «ya no es posible resolver los problemas de hoy con las soluciones de ayer». Por eso, sinceramente, creo que necesitamos menos análisis (que no significa que nos pongamos a hacer sin analizar previamente) y más metodología, organización y energía: mucha energía. Y ponernos a ello, al menos, en las tres vías señaladas.

Actualizarnos… o morir… por obsolescencia. Pero el culpable, en ese caso, no será sólo el neoliberalismo: quizá todos/as tendremos algo que ver (aunque despejar la responsabilidad siempre es un alivio).

Nacho

Venga, una que nos anime. Ese viejo Rock´n Roll, de Revolver.

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Crisis ¿u obsolescencia?

4 thoughts on “Crisis ¿u obsolescencia?

  • 18/06/2015 a las 23:04
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    Creo que uno de los problemas que hemos tenido es que la Ley de Dependencia prometió ser un "cuarto pilar" del Estado de Bienestar cuando se sabía desde el principio que no era posible que lo fuese. Yo escribí el libro "Cómo nos engañaron con la Ley de Dependencia" en el que lo explico. Ahora resulta que, a pesar de la Ley, para muchas personas dependientes que precisan encontrar una residencia geriátrica, las posibilidades de ingresar en una con financiación pública y un copago asumible han mermado en vez de crecer. El papel del trabajador social, además, a base de tener que hacer más y más labores burocráticas se parece más al de un "tramitador de expedientes" que al de un verdadero profesional del trabajo social.

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    • 21/06/2015 a las 10:39
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      Creo que queda el reto real de convertir Servicios Sociales (incluyendo Dependencia) en un Sistema real, efectivamente. Respecto a las plazas residenciales, efectivamente, el número de plazas ha variado según CCAA. No he leído tu libro, la verdad, lo pondré en la cola de lecturas, prometido. Y, respecto al papel del TS, efectivamente, queda mucho por convertir al profesional en mucho más que un tramitador: estamos trabajando en ello, pero, en mi opinión, pasa porque los TS municipales hagan la valoración de Dependencia, cosa que aún no sucede ni mucho menos en toda nuestra geografía. Gracias por participar!

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  • 16/06/2015 a las 19:14
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    ¡Un artículo genial!
    No sé si Vallecas será el Sión, pero sin duda sus SS.SS. parecen admirables…
    Así es como se supera la obsolescencia! La crisis está claro que viene impulsada por los recortes y su cada vez mayor modelo de gestión privatizado, pero efectivamente es necesario comenzar YA a poner energía para lograr no sólo unos SS.SS. públicos, sino también de calidad, y sólo será posible si aplicamos los cambios necesarios en nuestro quehacer profesional.
    Ya nos has indicado algunas claves importantes: consolidar la intervención grupal y comunitaria y poner en marcha la atención por email, de esta forma hasta tendremos tiempo para realizar visitas a domicilio… qué bonito!
    Terminar diciendo que aunque ya estaba muy convencido y motivado, me voy a preparar aún con más ganas las oposiciones 😉 Gracias!!

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    • 17/06/2015 a las 14:48
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      Ni lo dudes, Mario, necesitamos gente con ganas. En Puente y en el resto, así que dale duro! Mira, cuando yo estaba en ello lo hacía un poco pensando que me convertiría en un «funcionario de manguitos». Luego llegué aquí y conocí a gente con muchas ganas de hacer cosas, tanto colegas, como jefas (que sin gente «por debajo» con ganas de hacer, no pueden hacer nada, eso ya te lo digo), ví que las cosas, con tiempo y método, pueden cambiar. Te animo a ello. Un abrazote y gracias por participar!

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