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El colega Pedro supo despertar hace ya más de un mes a parte de la profesión con su provocador post “el Trabajo Social ha muerto”.

Quienes dedicamos parte de nuestras energías al mundo de los blogs sabemos que los titulares no son lo importante sino el contenido (es más, a veces los usamos para llamar la atención y poco más) o el debate que generan, para lo que un buen titular es muy útil. Y lo digo porque a mí también me revolvió al principio: para un tipo que tiene un blog llamado “pasión por el trabajo social”, es poco menos que una provocación. Por suerte, somos ambos ya perros viejos y sabemos de lo que hablamos: de la pérdida de espacios propios, como bien explicó el mismo Pedro con posterioridad.

A su entrada, sucedieron cascadas de opiniones que incluso daban por muerto al Trabajo Social en la Administración Pública… y yo no lo veo así, la verdad. En ella, la dificultad es grande, ya que existen una infinidad de limitaciones, tiempos, ratios, tecnológicas, etc. que llevan a esa locura de la que habla el post. Evidentemente, desde mi posición en la tercera Ciudad más poblada de la UE -con el Brexit pasaremos al segundo puesto- (y que supera en habitantes a países como Lituania), el peso de la reglamentación y la burocracia es muy considerable (garantiza derechos y los imposibilita al mismo tiempo, curioso, aunque de ello hablaré en otro post).  Eso no significa que no sea inevitable: en ello estamos muchos/as trabajando. Sin embargo, en superar esas limitaciones, en salirnos del cuadro… siempre he pensado que las y los profesionales tenemos cierto poder de cambio, tanto quienes están a pie de obra como quienes tenemos responsabilidades en la planificación (en mayor medida, claro).

A propósito de la iniciativa en la universidad de Zaragoza (recogida de ropa), no voy a entrar porque ya se ha escrito mucho, pero sí me gustaría comentar dos reacciones que me han provocado algunos comentarios leídos:

En algún comentario, me ha parecido percibir que se ponía sobre la mesa cierta brecha entre “generaciones nuevas” y “las veteranas”. Siempre me ha dado rabia cuando me han dicho las “generaciones veteranas” lo bien que lo hacían en contraste con lo mal que lo hacíamos nosotros/as (las jóvenes… cuando  yo lo era, je… ya no cumplo los 40), pero el caso es que les gustaba llevarse la medalla de la construcción del Sistema pero despejar el balón de las carencias del mismo. Entonces ¿en qué quedamos?: cada vez que lo he escuchado me he quedado con las ganas de preguntar “¿lo hiciste muy bien pero me dejas un desastre, e incluso la responsabilidad  de arreglarlo?”… no, por favor… asumamos que aquí la responsabilidad es de ambas partes: para lo bueno y lo malo. Descubrir y reconocer las aportaciones y déficits es lo que nos hará avanzar.

Por otro lado , durante muchos años he compartido despacho con un montón de alumnos/as y todas/os ellas me ayudaron a revisar-me, por lo que estoy agradecido infinitamente a cada uno/a de ellos/as a la vez que espero haberles aportado algo a su particular visión sobre el ejercicio del Trabajo Social. Por hacer un poco de autocrítica, pienso que deberíamos esforzarnos más desde los Servicios Sociales públicos y tomarnos en serio nuestra responsabilidad deontológica a la hora de formar a quienes ejercerán mañana: eso, si queremos que, efectivamente, el Trabajo Social no se convierta en algo que no queremos.

El Trabajo Social en los Servicios Sociales públicos están más que vivos, y prueba de ello es el debate abierto. A pesar de las dificultades, creo que somos más visibles que nunca (lo cual no significa que tengamos que esforzarnos en mejorar esa visibilidad). El tema a mi entender es si somos capaces de hacer una buena labor profesional o convertirnos en meros cajeros automáticos.  Es más, diría que las y los compañeros, mayoritariamente, se dejan el pellejo cada día, en sobrevivir  y acompañar a la gente a pesar de las dificultades de unas instituciones complejas,  y unas prestaciones, que a veces se convierten en una trampa para la propia acción profesional y para la misma ciudadanía, a la que a veces se empuja a “certificarse como pobre” continuamente.

Sin embargo, siempre he creído que el lamento sólo sirve si de ahí sacamos algo en claro. La sociedad nos pide un cambio y tenemos varias opciones: instalarnos en la queja, o ponernos  manos a la obra a pensar, crear y responder a lo que nos pide la ciudadanía, a la que nos debemos.

Gracias por tu post, Pedro.

Nacho

 

Hablando de si está muerto o no, el otro día ví una película (Captain Fantastic) cuya canción final me viene a la cabeza (Sweet Child O Mine, de Guns´n Roses ) preciosa. No os pongo el vídeo para no haceros de spoiler. Muy aconsejable.

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NO ESTÁ TAN MUERTO

5 thoughts on “NO ESTÁ TAN MUERTO

  • 14/06/2017 a las 23:29
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    Vale, habéis ganado… No está muerto, pero estaréis de acuerdo conmigo en que un poco enfermo sí que está ¿no?
    Bueno, ahora en serio. Llevo tiempo pensando, y la repercusión de mis entradas sobre el tema me lo confirma, que es urgente un debate profundo en qué hacemos y cómo nos estamos posicionando hoy como profesión, en relación a otras disciplinas, con respecto a las problemáticas actuales y en general nuestra función en esta sociedad tan compleja y diversa que se ha configurado en los últimos años, cambios tecnológicos incluidos. Tengo la sensación de que es un debate que no terminamos de abordar bien: hay demasiadas sensibilidades, en muchas ocasiones contradictorias y no encontramos puntos en común suficientes. En fin, seguiremos reflexionando y creo que desde los blogs también tenemos una pequeña, a la vez que privilegiada, esquinita para hacerlo. Un abrazo y gracias a ti por estar ahí y compartir tanto como lo haces.

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  • 14/06/2017 a las 09:23
    Enlace permanente

    Gracias, porque una vez más provocas la reflexión y reflexionar es cuestionar lo que tenemos y promover mejoras.

    Responder
    • 14/06/2017 a las 14:05
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      Gracias a ti por leer, participar, compartir… un abrazote.

      Responder
  • 14/06/2017 a las 09:23
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    Gracias, porque una vez más provocas la reflexión y reflexionar es cuestionar lo que tenemos y promover mejoras.

    Responder

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