Hoy he vuelto a oír esta frase en mi despacho.  El otro día se la escuché a un colega, y últimamente, por cualquier sitio. Me aterra. Parece que, como la «tarta» se reduce, corremos el peligro de caer (todos: usuarios y ciudadanos en general) en el discurso del «sálvese quien pueda» que, en el terreno de las prestaciones, viene a ser «quiero lo mío», «mi parte del pastel»,»mi tesoro»… pero no unido a una reclamación por un derecho social no reconocido, sino a algo que uno considera le corresponde como derecho individual unido a los méritos propios, sin tener en cuenta lo global…  (por eso me acordé de Gollum, de «El Señor de los Anillos» )
    Y creo que es el reflejo de algo que no hay que dejar pasar sin explicar su trascendencia, por lo que dedicaré esta entrada, ya que en ello nos va la vida: «Quiero lo mío» es una frase que suelo oír en el despacho (a veces de otra forma pero con el mismo contenido), pero en ocasiones dentro de un discurso muy individualista, cuestionando los derechos de los demás, y precedida de otras, como:
– «Yo no soy racista, pero es que se lo dais todo a los inmigrantes»…
– «Nunca he venido a pedir, pero justo ahora, para una vez que vengo, no me lo dais.»
– «He estado trabajando toda mi vida y veo que se lo dais a quienes nunca han trabajado».
   (A cada una de estas frases dedicaré una entrada futura, porque son muy repetidas)
Y es que a veces escuchamos frases en el despacho, y en nuestra vida diaria, pero creo que no debemos dejar pasar la oportunidad de explicar y defender la importancia de los derechos sociales, incluso con gestos tan pequeños como reflexionar sobre estas expresiones durante una entrevista.
Al margen de atender la demanda, por supuesto, hay que aclarar (y aprovecho que me leen ya unos cuantos «usuarios») que nuestro sistema no es acumulativo: se basa (ya veremos hasta cuándo) en que cada uno hace lo que debe hacer, en relación a sus capacidades, y debe obtener lo que necesita (y no tanto en relación a lo que ha «aportado») – frase de Karl Marx pero, shhh, que no se enteren- En relación a ello, se establecen requisitos, recursos, baremos, etc., aunque, reconozco, no siempre sean justos. Después, los profesionales, intentamos que esa filosofía se mantenga, especialmente en casos concretos en los que no se ajustan los baremos a la situación real.

Esta filosofía, hoy en cuestionamiento, es la que permite que una persona tenga atención sanitaria independientemente de su «cotización», o sea atendida en Servicios Sociales.


La idea que debemos explicar es que es  necesario que TODOS aportemos al sistema (cada uno/a según sus capacidades), para que TODOS podamos beneficiarnos de él (y lo suyo es que, después, la contribución al mismo sea por impuestos directos y progresivos, pero eso lo dejo para otro momento).
Dos imágenes que creo podemos usar para la reflexión sobre este tema:
1.- Ejemplo 1: Un amigo hace poco tuvo un niño con necesidad de múltiples pruebas tras el parto (la madre pasó una enfermedad grave durante la gestación, y me decía que se sentía orgulloso de que su compañero «de incubadora», Ahmed, tuviera los mismos cuidados que su «David», independientemente de que quizá no fuese español, o no cotizasen sus padres. (ojo, ni todos los «Ahmed» son marroquíes ni sus padres no cotizan, cuidadín con las  etiquetas) . Chapeau por gente que tiene ese pensamiento.
2.- Ejemplo 2: Las pensiones: (aconsejo sacar calculadora)… Otro conocido me dice que está cobrando en forma de pensión lo que «puso» durante su vida laboral. Vamos a ver.. suponiendo que hayas trabajado 40 años – dejándote los cuernos, no lo dudo-, y abonando la cuota de la seguridad social correspondiente, difícilmente se pagarían otros 30 años de pensión de a 1200 € mensuales. Es justo que los cobres, pero tu dinero no estaba guardado esperando a tu 65 cumpleaños… tu derecho lo estamos pagando entre todos… ¡ pero esa idea flota!.
    En definitiva, me pregunto: ¿estamos orgullosos y defendemos un sistema así (aunque mejorable)? ¿o vamos a pasarnos al «quiero lo mío»? Y en el despacho, ¿estamos dispuestos a reflexionar con la población para que entienda esta filosofía?  ¿trataremos estos temas en las sesiones grupales? ¿o dejaremos pasar una buena oportunidad para «hacer ciudadanía crítica»? Porque, si no lo hacemos, es probable que tampoco nos/los veamos defendiendo lo que «es de todos»: cada uno estará buscando «lo suyo«… y sinceramente, no lo encontraremos, porque no está «guardado» en ningún sitio… se habrá perdido por el camino…»nuestro» tesoro.
Ánimo. Nacho
Mi recomendación musical para hoy: Bruce Springsteen: No surrender. Os dejo la versión lentita, que a mí me gusta más. Me quedo con una frase: «Hicimos una promesa que juramos, siempre nos recuerda, no retroceder, nena, no rendirse».

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¡QUIERO LO MÍO!…MI TESORO…

4 thoughts on “¡QUIERO LO MÍO!…MI TESORO…

  • 12/02/2013 a las 09:56
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    Nacho suscribo tus reflexiones; la profesión necesita con urgencia esta conciencia crítica de lo colectivo, del «nosotros» como ciudadanos, frente al individualismono de «lo mío», ya que existe un grave peligro de convertirnos en «sálvese el que pueda… y le dejen, claro».

    ÁNIMO, somos muchxs los que ejercemos la profesión desde este enfoque que planteas, aunque deberíamos SER MÁS. Y por supuesto, HACER MÁS, en vez de quejarnos por los pasillos……

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