La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales ha sacado últimamente varios informes (muy recomendables) en los que se habla del desequilibrio existente entre derechos y cobertura de los mismos. Me dedicaré a ello en varias entradas e iré aterrizando, lo prometo.

El derecho a unos Servicios Sociales efectivos y universales es aún una asignatura pendiente en nuestro país. Y remarco “efectivos y universales” porque, el papel todo lo soporta… pero la realidad es bien distinta: podríamos hablar de algo así como un secuestro de los derechos sociales. ¿Razones?. Varias. Comencemos.

El error de partida (fruto de su tiempo) es que nuestra Carta Magna no establece un marco normativo más allá de las competencias autonómicas, lo cual constituye un ejemplo de que la Constitución del 78 necesita, al menos, una actualización acorde a los tiempos, ya que, aunque por entonces pudiese ser inimaginable, hoy la sociedad exige una cobertura mayor de bienestar. Aquel “olvido”, hoy  constituye en primer término la vulneración del principio de IGUALDAD enunciado en el propio texto constitucional, ya que, según el territorio del país, una persona puede, por ejemplo, tener garantizada (y en cualquier caso, con diferencias clamorosas) o no, algo tan fundamental como la alimentación básica.

Así, los Servicios Sociales constituyen una amalgama de iniciativas de difícil compactación sólo unificables a golpe de talón (como fue necesario hacer para aprobar la Ley de Dependencia en 2006, que da algo de coherencia) y con una regulación escasa y menor aún implantación de facto.

Por ello, este cuasi-sistema ha crecido hiperfragmentado, descoordinado, pendiente de convenios multi-administrativos y se ha financiado de manera insuficiente, por lo que su escasa homogeneidad depende, en la práctica, del voluntarismo de las diferentes administraciones: algo inusual en España, y más cuando el Estado, en la práctica legal y económica, ha claudicado en su deber de poner un poco de orden aunque fuese usando al siempre bienvenido Caballero Don Dinero.  Un ejemplo: si una familia percibe la renta mínima de inserción (prestación económica para quien carece de recursos suficientes para vivir), la pierde al cambiar de autonomía, siendo preciso que reúna los requisitos en la de destino -incluida la antigüedad en padrón-, por lo que puede llegar a tener que esperar hasta 3 años tan solo para iniciar su solicitud, dependiendo del territorio donde se establezca, y,  claro, luego queda el plazo hasta la concesión, lo cual podría llevar otro año  según el lugar de residencia. ¿Cómo vivirá hasta entonces?.  Pues, del parcheo de los municipios o bien de la caridad, de las ongs o de la red de apoyo… si la tiene, claro: un panorama bastante desalentador para quien esté dispuesto correr el riesgo de buscarse la vida en otro lugar. No quiero desviarme del tema, pero el ejemplo es suficiente para reclamar una Ley que de coherencia al campo de las rentas mínimas.

Sobra decir que la ausencia de un marco normativo mínimo hace a los Servicios Sociales mucho más sensibles que otros sistemas (como el sanitario o el educativo) a la idea feliz de cada ciclo político en cada territorio, imaginad, lo sucedido con Educación, multiplicado por 17, al menos…

Pero contextualicemos: herederos de la beneficencia, los Servicios Sociales nacidos en pleno despertar democrático y del bienestar social de los 80, sufrieron el embiste de la crisis de los 90, para después vivir un crecimiento desenfrenado (sin marco, sin normas, sin reflexión) hasta comenzado el siglo XXI. A partir de ahí, coincidieron, por un lado la aprobación de la Ley de Dependencia (que supuso sin duda alguna una conquista en cuanto a la protección social) y por otro, la crisis económica que triplicó el desempleo en España mientras menguaba el PIB, y, por tanto, la posibilidad de una financiación adecuada del bienestar deseado por la ciudadanía actual. Ello produjo continuos recortes en la ejecución de programas y el colapso de unos Servicios Sociales escasamente preparados para tal escenario, cuyos efectos aún no han remitido.

Así llegamos a pleno siglo XXI. Podemos decir que globalmente ha habido mejoras, aunque plagadas de dificultades e incumplimientos, parones y sucesivos recortes, que dibujan un mapa de derechos desiguales escasamente ejecutados según territorios. En definitiva: un abanico considerable de derechos dispersos, recogidos en un entramado complejo de infinidad de normas de mayor o menor rango legal pero de una muy mejorable aplicación real.

Un auténtico secuestro de los derechos sociales de la ciudadanía, partiendo de arriba, cuyo efecto se multiplica según se baja al terreno (como veremos), es decir, al nivel de la población que debería hacer uso de los mismos. Una pena.

Nacho

Os dejo con un clásico.  We shall overcome, interpretada por The Boss

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SECUESTRO DE DERECHOS SOCIALES (1)
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8 thoughts on “SECUESTRO DE DERECHOS SOCIALES (1)

  • Pingback: SECUESTRO DE DERECHOS SOCIALES (2) - Pasión por el trabajo social

  • 16/02/2018 a las 14:19
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    Si , pero tambien hace falta recordar a algunos funcionarios que si se dedican a los Servicios Sociales
    hay codigo etico , y si no estan preparados para trabajar con seres humanos , que no lo hagan …
    Por la gran desigualdad social que hay en este pais , una de las mas grandes se estan viviendo tiempos
    dificiles , por abuso , ninguneo etc

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    • 16/02/2018 a las 14:31
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      Por supuesto. En cualquier caso, si ve conductas inadecuadas o faltas de ética, le pido se comuniquen por los canales de reclamación o denuncia, porque, como en todos los empleos, hay buenos y malos profesionales, pero es importante que sobre cada uno se tomen las medidas que correspondan.

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  • 13/02/2018 a las 15:33
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    Si hay infraccciones ¿ con que cantidad se quedan de lo que cobras ? ¿durante un mes ? ¿Viene la informacion en algun sitio ?
    Los trabajadores tienen informacion ¿Deben facilitarla ?

    Responder
  • 13/02/2018 a las 15:32
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    Como hacen para quien comete infracciones con el derecho social de la renta minima ¿ con que cantidad se quedan de lo que cobras ? ¿durante un mes ? ¿Viene la informacion en algun sitio ?
    Los trabajadores tienen informacion ¿Deben facilitarla ?

    Responder
  • 24/01/2018 a las 09:25
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    Hola Nacho. De acuerdo con tu análisis en líneas generales. La fragmentación, confusión y dispersión del sistema es tal que lo vuelve ineficaz para resolver las problemáticas sociales que, en teoría, debería abordar y, como bien dices, eso supone la vulneración de los derechos sociales de los ciudadanos. Dudo que la situación pueda ya revertirse, pues las medidas que se siguen tomando (además de coyunturales), son del tipo “más de lo mismo”: cada vez más fragmentación, más confusión, más escisión y más descoordinación. Creo que no estamos siendo suficientemente críticos con esas medidas (las aceptamos como mal menor, tal vez…) y no estamos reclamando una verdadera reforma del sistema, que debería comenzar como apuntas, por una Ley General que defina y armonice el Sistema. A mi juicio esa ley debería ir acompañada de otra dedicada a instaurar una Renta Básica que desarrolle un Sistema de Garantía de Ingresos separado del de Servicios Sociales. Mientras no tengamos ambos instrumentos (e insisto en que no veo que las cosas puedan ir por ese camino), los derechos sociales seguirán siendo vulnerados en nuestro país.
    Un abrazo, colega. Comparto para ver si seguimos reflexionando.

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    • 24/01/2018 a las 09:43
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      Totalmente contigo. Fíjate, yo sí que tengo cierta esperanza en una Ley de Rentas Mínimas o básicas o como se definan. En cualquier caso, ya sabes que mi optimismo me puede, pero no me parece tan loco. Quizá no es el momento, pero creo que lo más posible es a través del sistema de PNC, pero siempre me debato entre lo mejor y lo “menos malo”, incluso yo creo que peco de pragmatismo. Muchas gracias por reflexionar y compartir.

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