Estaba yo en otra… pero la compañera Belén Navarro me ha picado con su entrada “Contra la Visita a domicilio” (léela) y no he podido evitar entrar al trapo -no me ha mencionado pero sabe que no me podría resistir-, ya que, como cualquiera que siga este blog sabe, DEFIENDO LA VISITA A DOMICILIO A CAPA Y ESPADA. De hecho, fue de mis primeras propuestas del blog >VER cuando aún no teníamos tablets en mi ayuntamiento. Pero, como dice ella, no “porque sí”. Efectivamente: “ir por ir” es de idiotas.

La intencionalidad de la visita está muy clara en la mayoría de ellas: conocer el entorno en el que se desenvuelve: conocer para transformar, claro. Jamás podremos transformar sin conocer.

Registro-de-Visita-Domiciliaria-en-Trabajo-Social

Imagen tomada del blog www.danalarcon.com

Evidentemente, desaconsejo realizarlas sin aviso, aunque las he hecho, como bien argumenta ella, cuando tenía indicios de que la ausencia de colaboración llevaba detrás un riesgo para una persona o porque directamente la confianza era tal que no hacerlo hubiera sido de mala educación (es lo normal cuando llevas un tiempo llevando la misma zona). Y lo volvería a hacer si se diese el caso.

Por otro lado, la visita a domicilio es una herramienta no exclusiva pero sí genuina del Trabajo Social Comunitario (esto sí excluye a, por ejemplo, profesionales de un centro penitenciario, claro, estarían todo el día de viaje, que sí, en ocasiones, coordinan con los comunitarios para que conozcamos e informemos sobre el entorno donde tendrá que venir un niño que reside con su madre en una prisión, por ejemplo), que es, digamos el más “visible”, o, al menos, el que el común de las personas tiene en la cabeza: el/la trabajador/a social de zona. Efectivamente, también la realizan médicos/as, enfermeros/as… pero también es cierto que la queja general que escucho sobre ellos/as es precisamente “que nunca van a casa” o que hacen “la visita del médico”, jeje. Por otro lado, somos de las pocas profesiones que estamos zonificados/as aún (cosa que mantengo aunque cada vez tengo más dudas, pero eso en otro momento). Como familiar de usuario, te puedo decir que mi padre se quedó sorprendido al ver que nadie visitaba a su padre para realizar un informe social, sino que se basaban únicamente en su testimonio: ¿eso no es mala praxis?.

Desde la óptica de quien ha llevado una zona 9 años, la visita a domicilio es muy bien recibida en el 99% de los casos, e incluso demandada por las propias personas usuarias de nuestros Servicios Sociales, es más: en los poquíiisimos casos en los que he detectado el rechazo, ha sido en aquellos en los que finalmente, la protección de alguien ha estado presente.

Sin embargo, te voy a decir una cosa, con todo el dolor de mi corazón, Belén: la práctica, finalmente, no es precisamente la de “ir por ir”, sino la contraria. Hasta donde yo sé, se realizan muy pocas visitas a domicilio: firmamos informes sociales (Dependencia) sin ir al entorno (respondiendo a, por ejemplo, preguntas sobre barreras arquitectónicas); firmamos informes sociales sobre dinámicas familiares sin conocer cómo comen o duermen los niños/as (aunque después en nuestras casas, debatamos sobre el colecho, o las pautas de crianza con nuestros hijos/as); e incluso hacemos valoraciones sociales y funcionales (midiendo la capacidad para la realización de actividades diarias en el domicilio) sin conocer la casa, o si tiene gas o vitro -personas que pueden estar en peligro por ello-, si les funciona la caldera, o cosas por el estilo. Una aberración.

Y principalmente ello se debe a la sobrecarga asistencial (por la ratio) y a la excesiva burocratización de las tareas… pero también a nuestra escasa planificación (la visita requiere un hueco predefinido, una preparación previa -por ejemplo, agruparlas por zonas-, etc) y motivación para ello.

Realmente ¿sabes en contra de qué estoy yo más?: de la entrevista en el despacho: un espacio donde se recrea la situación de desigualdad, de roles (necesidad-recurso), donde las personas repetimos nuestras narrativas y nos acabamos creyendo incapaces de salir de ellas, donde el profesional, desde la distancia, indica “lo que hay que hacer” y manda “a pedir cita” porque, finalmente, es la inercia que se acaba instalando. Es más, mantengo una pelea con colegas porque mantienen la necesidad de citas de 40 minutos, cosa que considero excesiva de manera general (otro día me pongo con ésto).

Menos mal que, aunque comenzó Belén su entrada de manera provocativa… al final saca la misma conclusión que yo. Y es que coincidimos plenamente: la visita a domicilio es una herramienta muy importante como para hacerla “porque sí”. Es más, lo que me preocupa es que la gente la haga desde esa óptica, cuando lo que nadie se plantea (o parece plantearse) es que eliminemos tanta entrevista en despacho ¡EN CONTRA DE LA ENTREVISTA EN EL DESPACHO!, diría yo, más bien, querida Belén. Siempre un placer debatir contigo, ¡vente a mi distrito, leñe!.

Ánimo

Nacho

Os dejo con Good day sunshine, The Beatles, of course!

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A FAVOR DE LA VISITA A DOMICILIO

17 thoughts on “A FAVOR DE LA VISITA A DOMICILIO

  • 10/05/2017 a las 21:00
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    Buenas por qué razones hacen visitas sin aviso, aun sabiendo que se encuentra uno en proceso de traslado de domicilio, cuando el motivo del traslado es ya la exigencia de entrega de la vivienda por falta de recursos, habiendome negado la ayuda del alquiler, el salario social, la ayuda para la empleabilidad tras 7 años de paro y busqueda de empleo y teniendo 3 menores a cargo, siendo madre soltera? Eso no lo veo normal. Y encima no responden cual es la finalidad de la visita.

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    • 15/05/2017 a las 22:05
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      Disculpe, debe haber alguna razón, pero lo ignoro, debe ponerse en contacto con los Servicios Sociales, y formular, incluso si es preciso, la pregunta por escrito. Un saludo.

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  • 28/02/2016 a las 14:31
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    Eso es verdad , la verdadera y genuina vd para realizar al menos un informe social como tal es de min 1 hora.

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    • 28/02/2016 a las 16:42
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      ¿Una hora para una visita? ¿de verdad? Sinceramente, he hecho cientos de ellas y jamás han durado más de 30 minutos, y eso en casos de tener que conocer a fondo situaciones muy complicadas, lo cual creo que no es ni el 10% de ellas. Un saludo y gracias por comentar.

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  • 21/02/2016 a las 09:46
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    Pues eso digo yo. Me mola este artículo. Porque ausaes en lo que nos hemos convertido los ttss de Ayuntamientos grandes ( yo considero que es tamaño normal tirando a pequeño, sobre todo después de volver de Barcelona, pero la jefa y las que lo quieren ser mantienen que es enooorrrrmeeee y que hay muuuuchoooo trabajo. Menos mal que la auditoria me da la razón.
    Lo que pasa es que la burocracia es muy cómoda y desestresada. Ya lo dijo el vasco en las jornadas de Mónica Oltra.

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    • 04/09/2017 a las 12:07
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      Me ha costado mucho tiempo para que atiendan a mi madre que tiene alzheimer con 78% de discapacidad .tras mucho papeleo se han parado en el ambito social.necesitamoos
      Ayuda pues mi madre esta peor

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      • 05/09/2017 a las 08:59
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        Disculpe, debe ponerse en contacto con sus Servicios Sociales, desconozco si pertenecen al Distrito de San Blas-Canillejas, en el que yo trabajo, si es así, escriba a socisanblas@madrid.es si no, debe ponerse en contacto con los de su distrito o municipio. Le aconsejo que no facilite datos personales a través de webs o blogs. Un saludo.

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  • 20/02/2016 a las 10:45
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    Totalmente de acuerdo Nacho en lo que planteas en tu entrada, si bien es cierto que en caso que la estructura, el sistema o nuestra propia elección nos haga decantarnos por la entrevista en el despacho no perdamos de vista al menos la “ACTITUD” como profesionales. Creo que es fundamental para no caer en la atención despersonalizada y rutinaria, pienso que resulta fundamental la capacidad de mantener una “escucha activa”, entre otras, y marca la diferencia. Atiendo a muchas personas que precisamente se quejan precisamente de eso, de al menos haber sido escuchados/as (al margen de que en ocasiones ahí pueda existir una queja por no haber conseguido el objetivo previsto). Gracias por tu reflexión…

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    • 20/02/2016 a las 21:39
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      Realmente, la gente, como bien dices, quiere que vayas a su casa. Sinceramente, creo que ese rollo de la invasión de la intimidad tiene más que ver con nuestras resistencias que con las de las personas a las que atendemos, que tiene aún en su imaginario que somos “las visitadoras” (algo bueno de las pelis del medio día de los domingos). Gracias a tí por participar!! Un besazo, Juanma

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  • 15/02/2016 a las 20:11
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    La VD es necesaria y de acuerdo al caso que tengas, no hay que desechar una herramienta tan buena como esta,

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    • 17/02/2016 a las 07:18
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      Al contrario, tenemos que utilizarla mucho más. Gracias por comentar!!

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  • 15/02/2016 a las 11:02
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    Comparto la idea de que es imprescindible en toda actuación profesional tener presente la intencionalidad, además obviamente del respeto a la persona (la intimidad es una de las facetas de ese respeto, importante pero no la única), de la necesidad de mantener relaciones lo mas horizontales posibles, de lo imprescindible de ponerse en la piel del otro….. Y que todo esto debe estar siempre presente en la acción profesional. Mi expereincia personal, como la de los compañeros que me han precedido es que a las familias a las que he visitado han valorado mi esfuerzo, que no las diera una cita para que me trajeran un papel, sino que yo fuera capaz de acercarme a por él, que me interesará por como se sentían, etc.
    Creo que la diferencia no es vista o entrevista en despeacho, no hace mucho una mujer me decía no entender por qué tiene que solicitar entrevistas con su trabajadora social para que “la haga el seguimiento de la RMI” y luego cuando ella la necesita tarde 2 meses en recibirla. La entrevista y tanbien la visita al domicilio deben “aportar valor” y desde mi punto de vista deben estar enfocadas mas a
    ser una puerta abierta que, algo que se puede vivir por el otro como “una amenaza” .

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    • 17/02/2016 a las 07:21
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      Totalmente contigo. Pero creo que, además, hay que introducir modificaciones en los procedimientos para recuperar la necesaria presencia en el entorno, y el domcilio por supuesto. Habrá gente que entienda que se la están obligando “porque sí”, pero es una visión muy simple. Incluso en obligar a hacerlas, hay una intencionalidad que, en mi opinión, aumenta la calidad de la atención. Gracias por comentar!!

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  • 13/02/2016 a las 19:47
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    Como todas las actuaciones de las Trabajadoras Sociales, estas deben responder a un “para qué?, desde la premisa de la ética: no violación de la intimidad, respeto a la autodeterminación, individualización, no juzgar, etc, todo aquello que aprendí de mi buena profesora de prácticas Julia Echenique en el año 1979.
    Pero al igual que Nacho, soy una defensora a ultranza de la visita a domicilio y al igual que le ocurre a él, en toda mi experiencia en la atención jamás me he encontrado con una situación en la que no fuera apreciada y valorada, desde mi interés profesional, la visita que realizaba al domicilio de la persona/familia. Jamás, porque nunca se planteaba desde el “control” sino desde el respeto ¡¡ ojito, que nos encontramos en la actualidad en los despachos todos los días, con mucho “control” y mucho “poder” ¡¡¡. Esta mala manera de entender la intervención profesional la he visto más en los despachos que en la visitas a domicilio ¡¡¡¡.
    Y con todo el respeto por las opiniones de Belén, creo que en los tiempos que corren, este tipo de “provocaciones” pueden reforzar las actitudes de algunas profesionales “que no se levantan de la silla del despacho ni con agua caliente” por utilizar también un lenguaje coloquial, y que lo argumentan desde el “respeto a la intimidad”, el sacrosanto respeto a la intimidad; sabéis, muchas veces las personas a las que atendemos lo que nos devuelven sobre esto es justo lo contrario, ¡¡¡ falta de interés e implicación en su problemas ¡¡¡. ¿os suena lo de funcionaria con manguitos? pues ahí ahí vamos yendo……………y no están los tiempos precisamente para esto, sino justo para lo contrario.
    Hasta el Congreso de Madrid, un abrazo.

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    • 17/02/2016 a las 07:24
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      Efectivamente, colega. Estoy contigo. ES más, deberíamos reflexionar sobre por qué, al final, todo lo que no sea estar en el despacho, parece que atenta contra la intimidad! (grupos, vd…) no será que atenta contra nuestra inercia también?? Gracias por comentar!!

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  • 13/02/2016 a las 14:08
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    Tendría que hacer un corto y pego del comentario que le he hecho a Belén. Creo que todas las tecnicas que usamos,deben responder a la individualidad de la intervención que se realiza. La dificultad estriba a mi manera de entender la cuestión, en que por razones de toda índole, utilizamos unas sobre otras, sin valorar muchas veces cual es la más adecuada según el caso que tengamos entre manos.

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    • 13/02/2016 a las 16:09
      Enlace permanente

      Efectivamente. Yo, sin duda, “prescribiría” la VD en mayor medida que la entrevista en despacho (donde, prácticamente, creo que solo la aconsejará en un contexto de control), pero, sin embargo, creo que podríamos hablar de un 1 a 10.000 en mi contra. Luego la herramienta, nuevamente, no es la adecuada. Una pena, no?

      Responder

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