La semana pasada en mi distrito se reunió a todas las personas que perciben la Renta Mínima de Inserción. Dado que son casi 900, se usó el salón de plenos de la junta de Distrito en varias convocatorias >ver noticia.

El objetivo era informar sobre los cambios que introduciríamos este curso dentro del marco de la prestación, los calendarios en los que se llevarán a cabo las entrevistas individuales-familiares, así como las sesiones grupales sobre alimentación  y ejercicio físico. Es lo que se suele llamar “seguimiento de la RMI”, que vienen a ser unos talleres grupales que complementan al acompañamiento individual. Además, se aprovechó para informar sobre varios talleres y recursos que les vamos a ofrecer (TIC, búsqueda de empleo, habilidades sociales, etc.) este curso.

La novedad de la actividad radica en si los Servicios Sociales, a veces enfrascados en la batalla de la gestión de la demanda (venga de donde provenga), son capaces de salir y plantear algo que, a priori, no es propiamente suyo, y, además, salir de la dinámica cotidiana: introducir sesiones grupales de manera sistemática con un volumen amplio de población, y abordar temáticas que se salen de lo habitualmente tratado en entrevistas en despacho. 

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La elección del tema del contenido de estas sesiones grupales no ha sido casual, y de ahí el título del post: según la OMS, en países como España el sedentarismo afecta al 45% de la población, y va en aumento. De hecho la OMS advierte: el consumo de tabaco, la inactividad física, las dietas malsanas y el uso nocivo del alcohol aumentan el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT) que podrían ser evitadas mediante la modificación de hábitos.

Tengo que añadir que en lo relacionado con las ENT, leo programas que se están implantando por toda Europa (fruto de estrategias establecidas desde la OMS, por ejemplo), pero en ellos no es habitual encontrar un nexo con los Servicios Sociales Públicos: suelen ser programas que se enmarcan desde lo sanitario y cuyo destino suele ser lo educativo, por el factor de prevención. Pero ¿no debería hacerse un esfuerzo especial en el abordaje con población en exclusión social?

Los estudios me dan la razón. Cuando cientos de ellos, como el de Javier Segura del Pozo, aseguran que al estudiar la mortalidad, el código postal pesa más que el genético, indican no sólo un hecho sociodemográfico: nos advierten de que la prevalencia de las ENT es mayor en familias con escasos recursos económicos. Un bucle que puede afectar de manera generacional, cronificando a personas y familias en exclusión social.

Por ello, dos ideas:

1.- Las estrategias de prevención de las ENT no deben planificarse a espaldas de los Servicios Sociales, donde se atiende mayoritariamente a la población con menos recursos de nuestra sociedad. 

2.- Los Servicios Sociales debemos hacer hueco para el abordaje de los hábitos que pueden incidir en las ENT, dentro de programas sociales y socioeducativos: este tema no es meramente sanitario. Nuestras familias están más afectadas que ninguna en nuestra sociedad.

Por lo tanto, plantear este tipo de parámetros y objetivos de trabajo en los diseños de intervención es crucial y deben ser introducidos a través de intervenciones grupales (donde es más adecuado propiciar cambios en los hábitos). La propuesta en concreto, al igual que ya se realiza en otros lugares, como en Puente de Vallecas, es introducir estos contenidos en grupos sistemáticos y/o de intervención con personas y familias perceptoras de cualquier tipo de ayuda económica (municipal o autonómica). Además, la falta de conciencia sobre la importancia de este tipo de hábitos y su impacto sobre la salud es razón de más para trabajar de manera grupal sobre ello: en mi opinión, grupos de este tipo son los que tienen más sentido en el marco de la Atención Social Primaria.

Por eso, este año, en el marco de la RMI en mi distrito (San Blas-Canillejas), se harán sesiones grupales dinámicas e interesantes diseñadas y ejecutadas conjuntamente con Madrid Salud donde la participación de las trabajadoras sociales del distrito es fundamental, ya que son referencia para las/los participantes. Añadir que se hará un pequeño test (una adaptación del Findrisk con alguna pregunta más de tipo social, hallando incluso su IMC) para conocer indicadores de riesgo respecto a enfermedades como la diabetes u otras de tipo cardíaco o respiratorio. Se ofrecerá desde Madrid Salud un programas de apoyo especializado a quien lo requiera y esperamos, con todos los datos, poder hacer un estudio final que pueda marcar tendencia.

Podría continuar exponiendo la alta tasa de retorno de la inversión realizada en este tipo de programas, pero lo dejaré para otro momento, creo que ya he dado suficientes razones para demostrar el interés de la iniciativa.

Creo que será un gran trabajo, el que llevará a cabo un gran equipo con los y las vecinas del distrito. Os mantendremos informados/as.

Ánimo.

Nacho

Os dejo con La llamada, de Ismael Serrano.  Venga, esta noche nos vemos.

 

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ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES: TENEMOS ALGO QUE HACER

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