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      Ayer, viniendo de un viaje, tuve la suerte de comprar El Pais con un gran artículo en el que escriben Jose Manuel Ramirez, Gustavo García y Patrocinio de las Heras, que aconsejo leer y analizar>>VER  . Al margen de que falte informacíón para conocer a fondo lo que pasó, me han surgido un par de reflexiones que me gustaría compartir con vosotros/as. Una es de tipo institucional/ político, y otra es de tipo técnico, pero que me ha dejado tocado.
Marta y Mª del Mar, protagonistas de la noticia
El suceso, según los datos que ofrece el rotativo es, en resumen, un drama en el que una madre con problemas de salud física y psicológica, que cuida de una hija con discapadad intelectual de la que es tutora legal, sufre un deterioro que, unido a la descoordinación general entre recursos, y la ausencia de medidas protectoras adecuadas, acaba con ambas fallecidas en el domicilio a principios de este mes.
      Pero vayamos con la primera reflexión: no se trata de establecer  culpables, ya que hay múltiples factores en la historia, pero sí una cosa es obvia: al final esas dos mujeres han muerto mientras que 4 administraciones (local, provincial, autonómica, estatal) y tres sistemas (social, sanitario, judicial) no conseguían coordinarse adecuadamente. El origen del caos, en lo social, parte de la Constitución que reconoce la competencia de las CCAA la Asistencia Social y la inexistencia de una Ley que estableciese unos mínimos y unas pautas generales. No pudo ser. Las Comunidades desarrollaron sus normativas, y tuvo que ser a base de buena voluntad y talonario: se llamó  Plan Concertado (1987), pero claro, con la dinámica actual… ha sido cercenado y requetecercenado. Hemos tenido que esperar a la Ley de Dependencia (2006) para organizar un poco algunos asuntos (norma cuya aplicación tuvo sus dudas legales por el asunto de las competencias, dudas que se disiparon, a mi juicio, especialmente por el efecto talonario, again). Esta Ley ha sido un gran avance pero, nuevamente, la crisis ha conseguido que su desarrollo se haya visto recortado como bien sabéis. Sobre esto creo que no habrá dudas pero me parecía importante explicarlo.
    Por supuesto, con esto no pretendo evadir, en el drama que nos ocupa, la responsabilidad de unos familiares que tampoco parecian tomar cartas en el asunto, o no sabían cómo hacerlo.
    Lo segundo me preocupa mucho a nivel profesional. JM Ramirez, nos interperla como profesionales: […]»hemos estado más ocupados en resolver expedientes con rapidez y en cumplir normas y criterios que en buscar las fórmulas más idóneas para cada caso» […]. Y nosotros, ¿ejercemos nuestra capacidad técnica? ¿nos tomamos en serio lo de «hacer un informe social» si es necesario? ¿o lo hacemos como si de «una receta» se tratase?. Pues creo que en esto tenemos que hacer valer nuestro trabajo, porque el informe social es una de las más patentes expresiones de nuestra profesionalidad, además de un instrumento básico.
     Pero  iré más allá… en ocasiones nos preguntan familiares o amistades, ante algún caso sangrante… «casos» en los que incluso reconocemos que «alguien» debería hacer «algo».
     En primer lugar, como ciudadano/vecino, deberíamos informar a quien correspondiese (osea, que si no eres profesional, esta reflexión también deberías hacértela.. ¿lo haces? – es  más, es obligatorio por ley)… pero es más: a veces esa persona está en «nuestra» zona (es decir, » es nuestro»)… ¿nos ponemos a ello? o ¿miramos para otro lado? ¿buscamos a quien «encargarle» esa labor (en un escenario de descoordinación administrativa es fácil pensar que «la responsabilidad es «de otro»).
    Me pregunto… ¿Se podría haber evitado el fatal desenlace de esta historia con un buen informe social? ¿trabajamos con personas que necesitan protección, y ésta no se ejerce porque no nos hemos tomado el interés por hacer ese informe social proponiéndola?
    Y no quiero dar charlas, de veras: si no fuese porque a veces me veo reflejado en lo que denuncia JManuel, no podría hablar así… sólo pretendo invitar a la reflexión de cada uno/a de nosotros/as (reconocer nuestros errores es la única forma de mejorar, ¿no?). Y, por supuesto, muchas gracias a los que han colaborado en el artículo que, además,  está escrito sin ese sensacionalismo que a veces intoxica nuestra labor. Chapeau.

Ánimo
Nacho

  La recomendacion musical para hoy: One. U2 con Mary J Blige. Comienza diciendo «¿te sientes mejor? ¿o te sientes igual? ¿te será más fácil, ahora que puedes echarle la culpa a alguien?..» sin duda, una de las mejores canciones de la historia en mi opinión. Disfrutadla. Pensemos. Mejoremos.

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DOS MUERTAS. DOS REFLEXIONES

2 thoughts on “DOS MUERTAS. DOS REFLEXIONES

  • 19/11/2012 a las 16:53
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    La canción maravillosa. La reflexión: no siempre tenemos la culpa. A veces hacemos informes, denunciamos y no sirve para nada. Viviré con eso…

    Responder
    • 20/11/2012 a las 09:18
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      Por supuesto que «no siempre tenemos la culpa», no era mi objetivo. Únicamente creo que a veces nos quedamos un poco «a medias» ¿no lo crees?. Y, efectivamente, a veces no sirve, por mucho que denunciamos… pero en ese caso al menos queda el consuelo de que hiciste lo que podías, ¿no?. ¡Y gracias por comentar!

      Responder

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