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Con este título seguro que algún/a colega habrá saltado sobre su asiento ¿hasta dónde va a llegar este colega con lo grupal?. Tranquilidad: únicamente quiero difundir una técnica que estamos poniendo en práctica en mi distrito.
Como todos sabéis, los Servicios Sociales Municipales tenemos un exiguo presupuesto para ayudas económicas municipales. La tramitación de estas ayudas no está exenta de limitaciones económicas, dificultades burocráticas y de gestión, e incluso de dudas éticas, normalmente resultantes de la escasez de recursos.
Por todo ello, los/las trabajadores/as sociales, nos encontramos con la responsabilidad de gestionar un presupuesto que en ningún caso puede llegar a cubrir las necesidades de la población a la que atendemos, y el reto de distribuirlas (ojo, nosotros sólo proponemos, no concedemos), dentro de un proceso de intervención, a aquellos ciudadanos/as que más las necesitan. Además, es necesario evitar en lo posible, en situaciones de necesidad crónica, la reproducción del modelo “yo pido, tú das (o no)” asistencialista, ya que las ayudas municipales no corresponden “por derecho” (los ayuntamientos podemos regular, pero nunca legislar). 
Por otro lado, no nos engañemos, existe cierta impresión en la ciudadanía que hace uso de los Servicios Sociales, de que las ayudas económicas municipales se dan “a quien ellos/as quieren” de manera caprichosa -cuando no señalan a colectivos específicos-, y, si bien tengo claro que no es así, dada la opacidad que a veces existe en torno a estas ayudas, no me extraña que pueda existir rumorología al respecto
De hecho, cuando he hablado con colegas sobre cómo montar grupos en Servicios Sociales, al llegar a este tema de las ayudas económicas, he percibido muchos temores y resistencias, especialmente vinculados a la baja regulación e inexistencia de criterios, y a cómo manejar un presupuesto insignificante en relación a las necesidades.

Por ello, mi Jefa de Departamento (Mª Jesús Soler) diseñó un plan que se resumen en tres ideas:

  1. Programar el gasto, (evitando que se ayude “al que pide en el momento oportuno” -porque había presupuesto, y no el que más lo necesita),
  2. Fijar criterios (evitando esa sensación de “concesión arbitraria”) y
  3. Tomar una actitud proactiva, sin esperar a la demanda que, en ocasiones, consigue que “obtenga más el que más pide” o únicamente quien conoce los procedimientos. 

Esto es especialmente recomendable en barrios con  rentas tan bajas como el mío (Entrevías es el barrio con menor renta per cápita del distrito que ocupa el segundo puesto en este triste ranking).

Dejando al margen las ayudas para situaciones de emergencia, las situaciones de necesidad económica (no emergentes) son muchísimas más (según mis cálculos, el 90%, y en presupuesto iría más o menos el mismo porcentaje). Entonces, ¿qué hacer?
Pues fácil: una vez descritos los objetivos, se pasó a la selección de la “población diana”: hemos cogido la lista de familias y personas que han solicitado RMI: ya han demostrado carecer de medios y están en espera (el plazo de concesión sigue rondando el año). Y después, se introdujeron algunos filtros para poder priorizar. Por ejemplo, carecer de ingresos complementarios (otro criterio puede ser tener menores a cargo…). Por supuesto, todos ellos en proceso de intervención  y sin absentismo escolar (no tendría mucho sentido porque no accederían a la RMI en el futuro y debe existir un pronóstico de recuperabilidad económica). 
Una vez con el listado en base de datos (aplicando filtros a la general), cité a todos ellos en grupo. En esta sesión, les expliqué qué es una ayuda económica municipal, plazos, cuantías (según el número de personas), documentos necesarios, y concepto: todos ellos obtendrían una ayuda económica para cobertura de necesidades básicas (alimentos) durante tres meses inicialmente. En la misma sesión, se les dio el modelo de solicitud y explicó el modo de justificación.
En el grupo también se habló de la tardanza en la RMI y mecanismos de reclamación, así como otros temas que ellos/as mismos/as sacaron, como los sitios en los que es más barato comprar, el tema de las marcas blancas, cómo ahorrar en algunos gastos, etc. Vamos, una oportunidad para compartir y reflexionar entre vecinos/as.  
Todos la entregaron durante esa semana y se concedieron, ya están todas esas familias percibiendo la ayuda (en este caso son cheques de supermercado). Hay que añadir que en el momento de la entrega de los cheques, se queda para la justificación y siguiente entrega de cheques (en despacho), y después la entrega de los siguientes cheques se hace desde la unidad administrativa.
Bien: objetivo cumplido:
1.- Cubrir las necesidades alimenticias de varias familias de manera proactiva (a  propuesta técnica).
2.- Programar el gasto priorizando el nivel de necesidad de las familias. 
3.- Establecer criterios generales y evitar esa sensación de “se da a quien quiere el TS”: no, según unos criterios concretos y no otros.
Para rematar la faena: Para dentro de 3 meses ya he realizado la previsión de qué familias continuarán otros 3, cuáles no (porque se conceda la RMI, por ejemplo), así como  candidatas para la siguiente sesión en junio. 
Un cuarto objetivo: liquidar el presupuesto en aquello en lo que está previsto: parece una tontería, pero en ocasiones, el trabajo no programado, la ratio tan elevada de familias por profesional, unido a las dificultades burocráticas (la mayor, como ya expliqué, tratar una ayuda económica de 100 € igual que una subvención de un millón, no deja de ser una locura que espero alguien remedie >VER), hacen que, en ocasiones, sea materialmente imposible gastarlo, a pesar de los dramas que vemos día tras día: y esto sí que es vergonzoso.
La idea que me parece fundamental (porque habrá  quien no apruebe esta técnica) es no dejarse llevar por el trabajo “a demanda”. Seamos los protagonistas de la intervención, sin esperar a la demanda.
Dada la complejidad que reúne, lamentablemente, conseguir que una familia reciba una ayuda, no quisiera acabar la entrada sin reconocer la tarea de toda la gente que se deja la piel en conseguir que las ayudas económicas salgan -no sin alguna regañina que otra, ejem-, pese a quienes interpretan las normas (ya de por sí mal hechas) en el sentido más restrictivo posible, o quienes no ven la importancia de que los Servicios Sociales estemos ahí, sin delegar: sin olvidarse de las familias a quienes más nos debemos.

Ahí lo dejo, por si a alguien le puede servir de ayuda.

Ánimo
Nacho     
Hoy os aconsejo una de Red Hot Chili Peppers. Californication. Que, aparte del significado que uno a priori se haría por el nombre -jeje-, viene a ser una denuncia de un estilo de vida frívolo (aunque lo del significado de las letras de estos chicos es para un máster). 
   

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AYUDAS ECONÓMICAS ¿EN GRUPO?

8 thoughts on “AYUDAS ECONÓMICAS ¿EN GRUPO?

  • 25/04/2014 a las 14:44
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    ¡Hola!
    Soy una estudiante de grado de Trabajo Social de la UMU, andaba buscando cosas sobre la carrera por Internet y encontré tu blog ¡Es fantástico! Ahora ando liada estudiando pero te sigo pues lo veo de gran utilidad para mí.

    Un saludo, y si te parece puedes pasarte por alguno de mis blogs.
    María.

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    • 25/04/2014 a las 14:53
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      Jo! muchas gracias! acabo de pasar por uno de ellos ¡ no paras! este finde los miraré un poco más. Encantado de habernos conocido, aunque sea virtualmente, jeje- un placer. y muchas gracias por comentar!!
      Ánimo con ese grado!!

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  • 24/04/2014 a las 07:20
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    Interesantísima entrada, Nacho, solo me surge una duda ¿la protección de datos de carácter personal? Me explico. Si las familias se atienden en grupo ¿pudiera ocurrir que alguna de estas familias no quisiese ser atendida en este formato porque no quiere que el resto sepa que la percibe? Un abrazo

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    • 25/04/2014 a las 07:35
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      Sí, puede ser, claro. En ese caso siempre hay plan b, pero, en los 10 años que llevo, sólo en dos casos me he encontrado con personas que no quisieran entrar en grupo, y ha sido por graves problemas de alcoholismo/consumos que desaconsejaban técnicamente su participación. De todas formas, siempre surge esta duda al plantear el grupo, por lo que me vas a permitir tratar el tema en otra entrada, vale? En todo caso, entiendo que el marco de una gran ciudad y la de municipios pequeños limita varias de mis propuestas grupales… no?

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  • 23/04/2014 a las 07:28
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    La verdad, es que nos está costando conseguir una gestión adecuada de las prestaciones economicas (no hablamos de las trabas burocraticas), para evitar algunos efectos no deseados de las mismas, en las situaciones de especial necesidad y emergencia social. En concreto nuestra reflexión era que en la gestión de las mismas, muchas veces se producen los siguientes efectos no deseados: a) una modificación del “locus de control” (sobre todo si la situación se mantiene en el tiempo), la persona llega a creer que la solución de los temas importantes para ella, no la tienen ella (locus de control interno) sino que solo lo puede resolver el TS. b) Sensaciones de agravio comparativo en la población. Muchas de las contestaciones que historicamente damos a las familias “no lo ha valorado la trabajadora social” viene entendiendose como el “no, porque no”, creiamos que era importante dar respuestas mas objetivables. c) desvio del objetivo consguido en la relación con las familias (entrevistas y visitas) tendentes mas a “medir pobreza” que a realizar acompañamientos e intervención social, este tema nos preocupaba especialmente porque para que la “medición/valoración” fuera acorde con los objetivos del usuario a corto plazo (conseguir ayuda economica), desarrollaba los discursos mas negativos posibles sobre su propia situación, lo que en un principio puede suponer una cierta disonancia, pero que puede cristalizar en una visón tan negativa, que le pueda dificultar tomar medidas de superación de su situación. d) generación de una lista de espera ficticia, citas con el úncio objetivo de conseguir una ayuda economica.
    Para controlar estos efectos no deseados nos propusimos: a) situar la ayuda desde la valoración positiva del proceso de resolución (de nuevo devolver el control al usuario). b) hacer devoluciones objetivas y totalmente trasparentes en los casos en que no se ayuda economicamente, en base a los criterios de priorización previamente establecidos. c) Desde el conocimiento de la globalidad de la zona, el TS puede y debe prever con antrioridad a que se explicite la demanda economica los casos que son susceptibles de este tipo de ayudas. d) Programar con tiempo la relación con los usuarios a los que previemente se ha decidido ayudar. No sé si esta sintesis de los motivos que nos llevaron a una intervención programada y proactiva, puede ayudar a entender porque una intervención también grupal que aporta un plus en la gestión pública.
    María Jesús

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  • 22/04/2014 a las 15:00
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    Querido Nacho, aunque se que me repito enhorabuena una vez más por el tema que has elegido para compartir con otros compañeros y compañeras. Y también enhorabuena por abordar de esta forma proactiva el tema de las ayudas económicas.
    Comparto totalmente la idea de no dejarse llevar por el trabajo “a demanda” y de ser protagonistas de la intervención, sin esperar a la demanda. Espero con ganas tu siguiente entrada.

    Responder

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