AVISO: OFERTAS DE EMPLEO Y CURSOS, AL FINAL DE LA ENTRADA (tras la canción)
Invierno. A principios de mes salía el Estudio de Condiciones de Vida del INE (ECV) – aconsejo leer-, en el que salía el dato: casi el 10% de los hogares españoles tiene retrasos a la hora de pagar la luz, el agua, etc.: millones de personas no consiguen alcanzar la temperatura cálida de su vivienda durante los meses invernales: las noticias lo estaban diciendo en plena ola de frío >>Ver noticia en la que participé. 
El invierno pasará, y el año que viene… andaremos con las mismas: familias acudiendo a los Servicios Sociales solicitando ayudas para pagar cosas tan básicas como el agua o la luz. Y, la verdad, es de las peticiones que te abren más las carnes, porque uno piensa que llegará a su casa, una casa caldeada, se dará una ducha calentita, bañará a la enana… y se imagina cómo será la escena en la casa del que tiene delante. 
Ahora lo llamamos pobreza energética, y se define como la incapacidad de un hogar para satisfacer una cantidad mínima de servicios de energía para sus necesidades básicas (hogar por debajo de los 18º en invierno, por ejemplo). Sobre este asunto hay una triple «tenaza» que hace que la gente, al final, no pueda pagar los suministros, y que este indicador continúe creciendo:
1.- Eficiencia energética de los hogares (calidad de la vivienda): normalmente las viviendas de las personas sin recursos tienen escasos mecanismos de aislamiento (ventanas de aluminio, correderas, tabiques mediocres, etc.). Igualmente, los electrodomésticos (incluso las bombillas) más baratos suelen ser los de peor eficiencia. Sí, claro, convence al que no tiene para comer la semana que viene, que la bombilla que vale el triple, la habrá amortizado el año que viene… seguramente saldrá diciendo que tengo «pensamiento de rico»… y esto en una sociedad en la que ya hay que tener corriente eléctrica hasta para lavarte los dientes. 
2.- Precio de la energía: Varios apuntes sobre esto, porque es de traca: Desde el 2002, el precio de la energía ha subido un 104% según Eurostat (el tercer país más caro del continente, qué suerte tenemos). Las compañías cacarean en sus webs sobre sus «bonos sociales» que son para morirse de la risa (o del frío): sobre estos «chollazos», me permitiréis hacer una reflexión: para acogerse a estos bonos hay que tener contratada una potencia inferior a 3Kw (vamos, que no puedes tener cocina de vitrocerámica -las viviendas sociales los llevan de serie- o ducharte, con termo eléctrico, mientras esté en marcha la lavadora sin que te salte el limitador). También puede ser que en tu casa no exista nadie con un contrato de trabajo (ni a dos horas semanales) para beneficiarte del bono, o ser familia numerosa: vamos, que si en una familia al chico le dio por currar de repartidor -qué cosas, oye-, pagará más por el Kilowatio que la Infanta Cristina (por ser familia numerosa): ¿no es de locos?.

Con este diagrama se entiende mejor

A todo esto, el consumo eléctrico se grava con un IVA del 21% (¡menos mal que la adquisición de obras de arte lo acaban de bajar al 10% ¡ igual alguna de «mis» familias estaba pensando comprarse un «Miró»!!) En fin…

3.- Rentas familiares. El ECV indica que estamos por debajo de las rentas que percibíamos en el 2006. Esto a nadie nos pilla de sorpresa.

Sin embargo, por otro lado, los mecanismos redistribuidores de renta que tiene el sistema, como las rentas mínimas, en años como el 2012 se cerraron ¡con menos perceptores! ¡toma ya! (a nivel Estatal y de Comunidad de Madrid).

Por otro lado, las medidas de fiscalidad sobre el consumo (e injusta por tanto, dado que es por impuestos indirectos), continúan creciendo sobre mecanismos impositivos directos o sobre las rentas: que pague más el que más tiene: por ejemplo, la barra de pan vale lo mismo para cualquiera, independientemente de su renta.

Vamos, que tenemos la combinación perfecta para que las familias acaben pasando frío.

Y entonces, entramos nosotros: las familias acuden a los Servicios Sociales a solicitar ayudas económicas, y nos encontramos con tres problemas fundamentales:

1.- Una obsoleta legislación sobre subvenciones  de la que ya hablé en la entrada «El IBI o la vida», que impide conceder ayudas a quienes tienen deudas con la administración «salvo que la normativa concreta así lo contemple», lo cual no sucede siempre (en nuestro caso, el Ayto de Madrid sí… menos mal) y con actuaciones de ayuntamientos en las que, antes de pagar una ayuda de emergencia «se cobran su parte» para sus propias arcas, de aquellos pobres ciudadanos que optaron por no pagar el IBI y dar de comer a sus hijos ante la situación de tener que elegir.

2.- Algunos ayuntamientos prohíben el pago de deudas, porque son contraídas previamente a la presentación de la solicitud de la ayuda. La lógica administrativa (no pagar nada a posteriori sin aprobación a priori) es obvia, pero choca con la situación de grave necesidad de las familias, y que, claro, uno no puede pagar el corriente sin pagar antes el mes pasado impagado (preguntadlo a vuestra compañía). Otros no lo prohíben pero luego van los/las interventores/as de turno o Scroodges -que los hay e interpretan la norma en sentido restrictivo sin buscar los resquicios de humanidad en la misma- y lo dificultan al máximo: tanto, que muchos profesionales ya tiran la toalla y ni contemplan la posibilidad a pesar de que es un derecho de los y las ciudadanas.

3.- La existencia de presupuesto: las ayudas de emergencia no son derecho subjetivo, dependen de una valoración y en última instancia… de que exista presupuesto, claro: un pequeño pero importante detalle.

En definitiva: este no es un tema menor, ni mucho menos: probad a ducharos con agua fría, o lo que es peor: pensad en tener que hacerlo con vuestro propio/a hijo/a (sólo pensadlo, con eso bastará).

Y aunque podría ser peor (en Londres las viviendas tienen unos contadores que van con tarjeta de prepago: si se te acaba, vas corriendo al chino -allí pakistaníes- y la compras nuevamente… eso, si puedes… el sueño de las eléctricas… se me abren las carnes de pensarlo), se trata de una vuelta de tuerca más a la liberalización del mercado: en España aún no estamos así (nuestra Margaret Thatcher aún no ha llegado… ¿o si?), pero estamos viviendo las consecuencias de la venta del sistema de hace años, de la claudicación del gobierno ante los intereses del mercado, y del desinterés de la administración por poner medidas que garanticen el bienestar de los ciudadanos, en lugar de parches.

¿Queremos seguir por esta vía? Cada administración (especialmente central, pero también autonómica, por ejemplo, en el caso de las RMIs y local) que tome su responsabilidad, y cada ciudadano/a y profesional, igualmente: ahora, participando cada uno según pueda y, claro. cuando tengamos que votar.

Ánimo. 
Nacho

Dado que esta semana en los coles celebrarán el día de la paz, hoy os recomiendo Imagine, de John Lennon, en la versión de Playing for change. El video comienza con una frase muy buena (Lennon):

«A dream you dream alone is only a dream, a dream you dream together is a reality»

AVISO: OFERTAS DE EMPLEO Y CURSOS RECIBIDOS DESDE LA ULTIMA ENTRADA >>DESCARGAR
AVISO 2: PARA USUARIOS/AS: EL JUEVES 30, A LAS 11, SESIÓN INFORMATIVA SOBRE PCPIs (FORMACIÓN PARA JÓVENES DE 16 A 19 AÑOS) en Entrevías (Vallecas). En el salón de actos del centro de Servicios Sociales.

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CON LA LUZ CORTADA: CADA VEZ MÁS GENTE

2 thoughts on “CON LA LUZ CORTADA: CADA VEZ MÁS GENTE

  • 28/01/2014 a las 10:14
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    No puedo estar más de acuerdo contigo en todas tus apreciaciones sobre el tema del consumo de la luz. En realidad ya no sabemos si consumimos luz, o es la luz la que nos consume a nosotros.
    Esto quedará en los libros de historia.
    Como anécdota a lo que comentas de Inglaterra, te comento que estuve viviendo allí en el año 2001 (Beca Erasmus) y resulta que en uno de los apartamentos donde viví, el consumo de luz funcionaba con unos contadores preparados para echar monedas. Yo en concreto tenía que echar «penis» tanto para tener luz en casa (cuando se gastaban las monedas se me echaba a perder lo que tenía en la nevera… ) como para usar la ducha. Todavía recuerdo casi como un chiste la de veces que me metí en la ducha y se me acabó lo que tenía en el contador, quedándome a medias, y teniendo que terminar de desenjabonarme con agua fría, por no tener cambio en ese momento.
    ¿Hacia qué tipo de sociedad nos dirigimos? Como sigamos así, nos dirigimos hacia una sociedad apagada, o a oscuras.
    Un abrazo compañero.
    http://www.inmaculadasol.wordpress.com

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    • 28/01/2014 a las 10:29
      Enlace permanente

      Pues como nos dejemos… a esa precisamente, al liberalismo de tener que echar euritos (el que los tenga) antes de ducharte, pero , eso sí, tienes libertad absoluta para morir, libremente, en la pobreza más absoluta, eso sí, libre, de nadie sabe qué.

      Responder

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