Con motivo de la publicación de mi experiencia del curso pasado sobre el uso de TICs en la intervención social por los y las colegas del Colegio de Málaga  en su revista TS DIFUSIÓN (antes de hablar del contenido de la experiencia que dejaré para otra entrada, en la que os contaré cómo va todo tras un año), querría hacer una reflexión sobre el tema de las publicaciones en Trabajo Social.
No soy un experto en publicaciones (ni pretendo serlo) e igual esta entrada sea un poco suicidio –debate que ya surgió en el Congreso Estatal de noviembre-, pero creo que vale la pena abrir este melón y suscitar el debate (ojalá el cambio).


Ojo: no es porque me publiquen, sino porque las voy siguiendo de cerca: para colegas como yo, de los de base (trinchera, lo llamamos en broma a veces), TSDifusión (Málaga), como TS HOY (en Madrid) – como muchas otras- son revistas en las que vale la pena publicar: os voy a decir por qué y os seré sincero: este mismo artículo fue rechazado en dos (sí, 2) revistas – cuyo nombre no diré- y si bien en la primera era una versión menos elaborada, en la segunda era tal cual podéis leerlo  >>AQUI. (book de miniyo incluído, y en portada, como si fuese un posado veraniego).

¿Razones?: pues que no cumplía los criterios de publicación, normas de presentación APA, pocas referencias, e incluso que hacía afirmaciones no contrastadas, como, por ejemplo, -textual- decir que “el uso de las TICs permite que los familiares de los usuarios puedan dedicar menos tiempo a realización de gestiones, y más a atender a sus dependientes” (lo cual, querido/a corrector/a anónimo/a,  no voy a perder el tiempo en demostrar).


No me malentendáis: esos criterios son importantes: debemos saber escribir bien las cosas (especialmente si de ello depende el impacto), e incluso reconociendo que esto de publicar es un proceso de aprendizaje, insisto: estas normas NO SON LO MÁS IMPORTANTE, al menos, en mi opinión.


Mi único objetivo a la hora de publicar algo, hasta la fecha, ha sido el tener la oportunidad de llegar a colegas de otros lugares y contarles algo que creo que funciona. Sigo sin entender la obsesión de algunas revistas por la consagración de las normas APA, el uso de la cita y la recita, o dar por válidas múltiples menciones entre autores/as que parecen echarse flores mutuamente en sus carreras profesionales -en las que a veces inciden estas citas (!)-. De hecho, he leído algunas páginas de tamaño cuartilla con más de diez citas y referencias y acabo preguntándome si el autor, además hacer macedonias, aporta algo realmente nuevo.  

Este tema me ha llevado a ardientes discusiones con colegas del mundo académico e incluso amistades, que me insisten, como si de un mantra se tratase: “antes de acometer una experiencia, deberías haberte documentado, haber conocido otras similares, y precisamente esas serían las que tendrías que referenciar”. Bien. Acepto: empecé la casa por el tejado… Pero…¿y si no lo hice? ¿debo hacerlo por pleitesía a las normas de publicación? ¿los resultados de la experiencia son menos válidos?. Leed el artículo y juzgad por vosotros/as mismos/as (es un artículo para difundir, no una tesis doctoral).
Si bien cualquier revista de nuestra disciplina se define como un espacio de difusión de investigaciones  y experiencias que refuerce los ámbitos académico y profesional… creo que, aún, desde el primero, se olvida al segundo, la verdad sea dicha.  
El caso es que yo, que fui un estudiante mediocre, tengo que reconocerlo: en el tema de los grupos, como en el uso de las TICs, me dejo tanto llevar por la observación de la necesidad, la experiencia, y la oportunidad, que quizá no valoro demasiado hacer estudios previos (al menos para lo evidente). Hay cosas que me parecen de cajón. Además, en este caso (TICs), tenía la firme convicción de que sería útil para los objetivos de la atención social primaria partiendo de mi propia experiencia como ciudadano: ¿eso es fuente referenciable?, jeje.

Lo admito: no leí casi nada al respecto: simplemente me puse a ello. Según lo iba desarrollando y visualizando, iba creando más y más acciones, muchas veces influido por experiencias que, ahora sí, caían en mis manos, de colegas, de médicos (como el doctor Salvador Casado) y otros profesionales: más bien, me parecía que era totalmente lógico trabajar así, implementando las TICs a mi trabajo, como lo hacen millones de profesionales de todos los sectores en el mundo, y como a mí me gustaría que me tratasen (lástima, el tal Salvador no trabaja en mi barrio, si no “me lo pedía”).


Y después, como puede observarse en el artículo, comprobé que funcionaba, y que debía compartirlo con el resto: ¿es publicable? Bueno, será muy mejorable, no lo dudo. El caso es que los consejos de redacción del Consejo General del Trabajo Social y del Colegio Oficial de TS de Málaga ( y el comité científico del Congreso Estatal), al menos, me han dado la razón. 


Finalizo: en mi opinión, las revistas de TS (no sé si pasa en otras disciplinas) se están dividiendo en dos ligas: las científicas (publicadas por la academia) y las profesionales (publicadas por los Colegios y Asociaciones profesionales), evidenciando –y reforzando- la clásica y triste división entre teoría y praxis que deberíamos hacer desaparecer de una vez por todas. Mi experiencia es un ejemplo, aunque espero que no pase con frecuencia.

Mi consejo a ambas, aunque principalmente a las primeras: las revistas no deberían ponerse muy ortodoxas, porque, señoras y señores: estamos en la sociedad del conocimiento compartido, en la era de la inteligencia en red y la colaboración masiva… corren el riesgo de quedarse en… en las estanterías de consumo propio (para docentes e investigadores/as). Y es que hoy por hoy casi cualquiera puede publicar un libro gracias a las autoediciones lowcost; este modesto blog tiene 5000 visitas mensuales (mayor que la tirada de algunas revistas); conozco gente que sólo lee blogs (y no son precisamente cazurros), etc. Vamos, que, o las publicaciones “clásicas” espabilan, o… ustedes me dirán. Y habrá quien opine que esta dinámica tiene pérdidas…sí… pero la realidad es imparable: no lo neguemos.


Vamos, que, quizá sea el momento –si no es tarde ya- de, realmente, dar más importancia al contenido que al continente. A mí, desde luego, me lo parece.

En caso contrario, que luego no nos digan a los y las colegas de base que no publicamos. En todo caso, el debate está servido: valga para ello este post desde mi experiencia, que no pretende en absoluto recrimimar, sino proponer.


Nacho

Hoy os recomiendo un clásico que da mucho ánimo. Dice “no hay montaña tan alta”, una buena frase para no rendirse ante las dificultades. A por ello. Marvin Gaye Aint No Mountain High Enough

Comparte esta entrada
PUBLICAR en TRABAJO SOCIAL ¿ES POSIBLE?

12 thoughts on “PUBLICAR en TRABAJO SOCIAL ¿ES POSIBLE?

  • 15/08/2014 a las 12:48
    Enlace permanente

    Hola Nacho, felicitarte por la iniciativa de sacar el tema a debate.
    Recuerdo una profesora que al hablar de las publicaciones nos indicaba que si copias a mucha gente sin poner su nombre estas haciendo plagio, pero si escribes un artículo lleno de citas con sus nombres estas haciendo un super artículo científico. Obviamente el artículo científico debe de llevar más elementos y una estructura propia, no es mi intención menospreciar, lo plasmo como un comentario anecdótico del que siempre me acuerdo.
    Creo que aunque nos cueste y por la necesidad de estar presente deberiamos de intentar escribir lo máximo posible y mientras no se cambien las normas de publicación, nos tendremos que adaptar a lo que “nos imponen”.
    Eso no quita para que desde los ámbitos propios de la profesión se facilite al máximo que compañeras y compañeros puedan escribir de sus experiencias o sobre sus teorías, porque de esa forma es cuando podremos comenzar a aparecer entre los citados. Y que otros no cuenten lo propio del TS, aquí me sale la vena corporativista lo siento.

    Responder
    • 15/08/2014 a las 21:19
      Enlace permanente

      Sí, te entiendo. Pero luego que no me vengan con que esas revistas buscan la difusión de experiencias, porque ese, y el ejemplo lo demuestra, igual no es su objetivo, al menos prioritario. Lo prioritario parecería cumplir con las normas de impacto y ranking de los repositorios y todo eso… Mientras eso sea lo principal… más que el contenido… hablarán otros por nosotros, claro: académicos de otra disciplinas, que, eso sí, dominarán las normas y los criterios de publicación. Muchas gracias por comentar… ahora tendremos que ver qué dicen desde la academia.

      Alguien ya me ha dicho que “no tengo ni idea”… je. Si… claro, pero yo he aprobado una carrera y una oposición que me reconoce como trabajador social, y trabajo en ello desde el primer minuto. No sabré de publicar, pero de Trabajo Social, que me lo demuestren si pueden (científicamente, claro, no como una opinión). Igual hasta sé enseñar qué es el Trabajo Social mejor que muchos/as profesores/as universitarios/as, y no es chulería,es también un opinión basada en mi experiencia. Un abrazote y ánimo. Esto es de todos/as.

      Responder
  • 15/08/2014 a las 09:39
    Enlace permanente

    Me identifico muchísimo con lo que planteas… y creo que aún es más grave. La “Academia” (en Europa en general y en España en particular) vive demasiado preocupada por cuestiones formales que muchas veces no van acompañadas de la necesaria preocupación por los contenidos.
    En el recomendable libro “La aurora de los enanos. Decadencia y caída de las universidades europeas (http://www.akal.com/libros/La-aurora-de-los-enanos/9788495440983) el autor, J.C.Bermejo, explica esto en forma de sátira. Irónicamente se explica cómo desde el siglo XI hasta ahora los sabios que gestaron las universidades, hábilmente se rodearon de gentes un poco menos sabias que ellos y que fueron tomando a su vez el relevo de los sabios primigenios, y que se rodearon de acólitos un poco más tontos… y así hasta nuestros días. Véase el resultado en el Siglo XXI. También ironiza sobre el asunto de las citas y cómo el delirante sistema impuesto en Europa “puntúa” el ser citado por otros “investigadores” en revistas indexadas de forma que muchas veces es la cita, la cita de la cita o la cita de la cita de la cita lo que preocupa realmente para ascender en el endogámico “cursus honorum” universitario.
    Cuando la academia recibe un artículo -es cierto- acude en primera instancia a la bibliografía citada, pero no solo para verificar la consistencia de los argumentos con las fuentes sino para ver si uno o una (valoradores de la publicación) ha sido convenientemente citado obteniendo así puntos para llegar al “hall of fame” y alimentar su insaciable ego académico. En las ciencias humanas y sociales esto está llegando a lo nauseabundo. Incluso las tesis doctorales se valoran demasiado al peso y hay muchas “cum laude” que no suponen verdaderamente un escalón más en el conocimiento sino una recopilación exhaustiva y tediosa de los anteriores escalones, (e inexcusablemente de los escritos de los miembros del tribunal aunque su aportación no venga al caso…)
    Pero al tiempo que esto ocurre, en nuestra novedosa y bisoña ciencia (TS) estamos empezando a construir este entramado de pleitesías académicas recorriendo el mismo camino que quienes nos precedieron. Si queremos que nuestros avances sean calificados como científicos tienen que pasar inexcusablemente por el impuesto tamiz formalista y seguidista de quienes presiden la academia. Es un peaje necesario para que se nos considere “científicos”, sacudiéndonos el “pelo de la dehesa” de intervenir en la realidad social directa y de no pertenecer a la nobilitas universitaria.
    Yo ya me he resignado y procuro someterme a dichas normas considerando que es mayor el perjuicio de que no seamos considerados.
    Pero no olvidemos que a este sobreesfuerzo siempre debemos añadir el de ser extremadamente rigurosos en los planteamientos y que nuestra suficiencia investigadora es aun muy insuficiente. No puede haber ciencia sin humildad y sin conciencia de la propia ignorancia.
    Apasionante camino por recorrer amigo Santás
    (Luis Barriga)

    Responder
    • 15/08/2014 a las 21:08
      Enlace permanente

      Estimado Luis… no habría podido expresarlo mejor. Pero me quedo con lo último…” es mayor el perjuicio de que no seamos considerados”: tienes altas miras, y eso es genial. Pero, por un lado , me resisto a hacer cosas que no salgan de mí, sino falsear: si “meto” citas , por ejemplo, por meterlas ¿no estoy, en el fondo, falseando? Y no digamos ya tener que demostrar obviedades para no ser acusado de no ser científico. EL ejemplo que pongo es suficiente ¿hay que demostrar que un cuidador, si reduce el tiempo dedicado a gestiones, tendrá más tiempo para atender a su dependiente? ME NIEGO. No busco ser embestido como científico, simplemente como un compañero que hace cosas interesantes y las comparte. Y estoy convencido de que el peso de los argumentos prácticos y de las experiencias produce más cambios que la teoría que se pueda escribir en los libros. A raíz de mis experiencias han contactado conmigo de varios municipios que han implantado cosas como el trabajo grupal o las TICs que han leído en mi blog (tengo un montón de correos que lo demuestran). Esa es la mejor recompensa, mucho más que “ser citado”. En fin… efectivamente… apasionante camino. Gracias por comentar, y por estar ahí.

      Responder
  • 13/08/2014 a las 10:48
    Enlace permanente

    Es cierto que unas mínimas normas deben cumplirse, pero con tanta rigidez … no sé yo. El contenido debe ser lo importante y estar escrito de forma clara y comprensible. Que alguien quiere compartir el fruto de su experiencia, pues adelante, no necesita citar a nadie. Que alguien quiere hacer una revisión y citar a otros profesionales, pues estupendo también y si se quiere hacer una mezcla de ambas, bien. Pero hay que tener claro que no se puede ser tan estricto en un artículo que, eso sí podrá gustar más o menos, pero pararse a mirar que si el paréntesis, las comas, la cursiva, el número mínimo de citas …… me parece excesivo. Trabajamos para personas, para facilitarles la vida, seamos asertivos, educados, cordiales, claros en nuestro trabajo, en nuestras aportaciones. Correctos sí, rebuscados no.

    Responder
  • 13/08/2014 a las 09:42
    Enlace permanente

    Buenos dias Nacho,como siempre interesante la reflexión que compartes, yo me animé a escribir un caso, para el repertorio RECAS de la Facultad de Trabajop Social de Huelva, pero despues del harton de escribir me lo echaron para atras porque no cumplia algunas cuestiones para poder incluirlo y me invitaban a modificarlo, aunque no me señalaron que era lo que tenia que modificar,las cosas, con lo cual no volví a escribir nada.
    Cuando empecé a seguir a otros/as compañeros/as como tú con los blogs, me animé otra vez, y empecé mi blogg que lo tengo muy parado porque ahora estoy finalizando los trabajos prácticos del curso de adaptación al Grado de trabajo Social ( que llevo un veranito de malos tratos que no veas) y no he tenido tiempo, que si ideas para escribir, luego lo haré todo junto, jajaja,
    Sobre las publicaciones, decir que uno de los módulos del curso de Adaptación al Grado, incorpora este tema, hemos tenido que hacer una práctica sobre un artículo científico, la verdad es que es supercomplejo, porque el nivel de rigurosidad que se exige es alto, la dificultad, para mi estriba, no en la capacidad para escribir sobre temas vinculados a nuestra práctica cotidiana profesional sino al tiempo que requiere hacerlo para responder a esos criterios, a mi practicamente no me da lugar de cumplimentar mis registros, menos para pararme a escribir siguiendo los criterios que me han enseñado, tendria que hacerlo fuera del trabajo, hay personas que seguro son más ágiles escribiendo, yo me paro, porque me gusta repasar y ver la coherencia de lo que escribo, asi que segurisimo que necesitaria muchisimo tiempo para ello, en fin, creo que no aporto alternativas, pero es que lo veo complicado, a lo mejor es cuestión de practicar mucho, pero el tiempo ¿ De donde lo saco?
    Sobre las personas que juzgan las publicaciones, pues no sé, quizás tendrian que ser más flexibles y entender que cuando estas en atención directa, es mas complejo escribir y que si alguien se anima, por lo menos indicar y hacer un seguimiento de lo que se requiere para modificarlo, y que el personal no se desanime..
    Saludos Naranjas y hasta la próxima….

    Responder
    • 13/08/2014 a las 09:55
      Enlace permanente

      Está claro, que, o cambiamos las reglas de juego, o esto va a ser más que difícil. Más gente me está contando lo mismo, con un grado mayor de gravedad: la mayoría de la gente que lee blogs, sigue en redes a TS… son la que potencialmente escribiría (no lo neguemos, hay colegas que no leen sobre TS más que las órdenes/instrucciones que llegan en su curro… cuanto menos se van a poner a escribir). Espero que con este artículo, que le ha mandado a gente de la universidad, se genere algún debate y cambio. Mientras tanto, yo, la verdad, creo que las revistas profesionales son la alternativa, lo cual no debe ser, pero algo es algo…

      Te agradezco muchísimo tu comentario, porque ratifica mis teorías públicamente (he recibido algún correo privado igual, pero creo que lo privado… queda en privado).

      Responder
  • 12/08/2014 a las 14:00
    Enlace permanente

    Entiendo que la norma APA debe ser manejada por por los autores como la tabla de multiplicar y eso se aprende con el uso. Debería ser conocida por los estudiantes a partir de un nivel desde ESO y Bachillerato, son normas muy fáciles. En lo que estoy de acuerdo contigo es que su desconocimiento no debe ser un impedimento para publicar. Es más creo que los consejos de redacción deberían “guiar”en este sentido antes de rechazar un artículo, por una cita más que menos. Gracias por la parte que me toca en cuanto que tengo que ver con TSDifusion. 

    Responder
  • 12/08/2014 a las 11:08
    Enlace permanente

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, la norma APA, es tan “apreciada” por los consejos de redacción de las revistas científicas que estoy segura que los pares valoradores empienzan a revisar por el final y, sin faltan puntos, comas, años… o cualquier otras cosa en las referencias bibliográficas, olvidate de publicar. No te aceptan. Es que ni siquiera leen el contenido. Triste

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Sígueme en Feedly

Subscríbete a mi Blog