Probablemente la norma más básica de las matemáticas es la propiedad conmutativa: el orden de los factores no altera el producto (suma, multiplicación). Sin embargo, a veces me pregunto si estamos aplicando, sin cuestionarnos, esta propiedad a los procesos en Servicios Sociales.

Pongamos un ejemplo: el modelo Housing First está  basado en proporcionar alojamiento seguro desde un principio a personas que carecen de él (incluso aquellas en peor situación social), en lugar de proporcionarlo al final de un proceso (modelo en escalera) tras ir cumpliendo exigencias. Resulta que tiene óptimos resultados sobre la persona, está mostrando grandes avances contra el sinhogarismo. Un ejemplo de que la propiedad conmutativa, no se cumple.

Con las prestaciones de Dependencia, pasa algo similar: una persona cumple unos requisitos, y se le presta un servicio (lo de los plazos, para otra). Se podrá retirar o suspender, pero ante un incumplimiento de las condiciones de acceso. ¿Eso ha dinamitado la intervención social? CLARO QUE NO, al revés: es el momento de hacer visitas, seguimientos grupales… de hacer, en verdad, lo que nos enseñaron a hacer. Aquí tampoco se cumple la propiedad conmutativa: puedo pedir todo lo relativo a la Dependencia y por registro: ya se ocuparán de citarme, o verme en casa, acompañarme y proporcionarme aquello a lo que tenga derecho. La Ley de Dependencia (con una implantación con luces y sombras) ha sido un avance, en cobertura, y en bienestar para la ciudadanía: no cabe duda.

Sin embargo, con algunas prestaciones (como las ayudas económicas temporales), persiste cierta querencia a la dichosa escalera (a veces carrera de obstáculos, más bien) que se materializa en la expresión “hay que estar en intervención”. Esa frase que nadie de la calle entenderá (incluso entre colegas podríamos pasar días debatiendo). ¿No sería mejor ofrecer una ayuda económica básica desde el momento en el que la persona demuestra carencia de recursos económicos? (o abrir nuestras mentes a entender que la intervención social se realiza desde el primer contacto, no desde la enésima cita). No es objeto de este post abrir el melón de si los Servicios Sociales somos quienes debemos ocuparnos de la cobertura de necesidades básicas, pero me pregunto si el apoyo casi unánime en el sector a una Renta Básica, quizá, no ha calado de puertas adentro.

Claro, surge el debate: todo cambio lo requiere. ¿Se trata de “repartir”? ¿perderemos la intervención social? No lo creo, sinceramente. En los casos anteriores no sólo no se ha perdido, sino que  se ha creado el entorno óptimo para el acompañamiento: otra cosa es que lo aprovechemos para pasar a la proactividad como profesionales y como instituciones, je: harina de otro costal.

Y acabo: ¿por qué puede ser que no se cumpla la propiedad conmutativa en Servicios Sociales?. La respuesta es sencilla: cuando afecta el factor tiempo, no funciona: no podemos volver al pasado ni arreglar algo que se rompió. Sin embargo, quiero poner el foco en otro factor importante para el Trabajo Social que condiciona el orden de los factores: lo que cambia es el paradigma: el/la ciudadano/a pasa a tener derechos: a la prestación, y al acompañamiento profesional. Reflexionemos.

Ánimo

Nacho

Terminar con una nota de humor matemática. Si tenéis hijos en edad escolar, os la aconsejo: la Cumbia Matemática.

 

 

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¿Y SI EL ORDEN DE LOS FACTORES ALTERASE EL PRODUCTO?
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5 thoughts on “¿Y SI EL ORDEN DE LOS FACTORES ALTERASE EL PRODUCTO?

  • 25/05/2018 a las 08:36
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    Por un lado veo que en la universidad es necesario incluir esta idea de cambio, por otra parte en la formación continua probablemente desde los colegios profesionales y por último a nivel político menjando la influencia, la persuasión y cierto grado de presión, en mi opinión también a través de los medios de comunicación, tratando de generar corrientes de opinión. Es un camino largo pero posible.
    Por último me he quedado con lo que señala más del factor tiempo y lo conecto con ese lamento constante de la falta de tiempo. Hace unos meses en una formación los participantes se quejaban del poco tiempo que tenían para la intervención, eran intervenciones de alta intensidad contactos semanales durante 5 meses para un tema de inclusión sociolaboral. ¡20 semanas! ¡ 750 horas! Esto es lo que hay, en mi opinión un lujo, cómo lo repartimos, qué priorizamos y…. acción con ese punto de reflexión, de evaluación o si quieres chequeo continuo atendiendo a nuestras sensaciones en el cómo lo estamos haciendo, con el objetivo y el cronograma presente. Tiempo hay, ¿A que lo dedicamos? Lo primero, como te he oído y leído más de una vez, a optimizar la organización de nuestros servicios, ni trabajar más, sino distinto.
    Por cierto, está serie matemática que has iniciado está genial.
    Vaya parrafada, esto de estar de fiesta en la patrona del pueblo lo que cunde

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    • 04/06/2018 a las 09:49
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      Buenos días. Muchas gracias por tu comentario. Estoy totalmente contigo. Hablar de eficiencia está muy devaluado, lamentablemente, en el sector e incluso es acusado de querer reducir la inversión en SSSS. Una pena que no comparto en absoluto, y que, considero, puede llevar a poco menos que al deterioro de la atención que se presta. El problema es que todos los casos son tratados de igual forma, y sentidos también como si todos los casos precisasen intervención intensiva, cuando no es así ni mucho menos. Hay un gravísimo problema de planificación de la intervención social. En relación a ello, estoy preparando un artículo para el Colegio de Trabajo Social de Catalunya que seguro te gustará. Nos mantenemos en contacto. De nuevo, gracias.

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  • 24/05/2018 a las 20:55
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    Nacho, coincido contigo en lo básico: no se puede condicionar la subsistencia a nada, ni siquiera a la inserción social (que supongo que es el objetivo de esa “intervención” a la que te refieres).
    En cuestión de necesidades básicas es urgente pasar ya del cambio de paradigma del que hablas al cambio legislativo y estructural y para eso es imprescindible “abrir el melón”. Si no lo hacemos, estamos siempre en un falso debate, (siguiendo tu metáfora matemática, mezclando niveles lógicos) y en una indefinición que nos resta presencia y eficiencia, cuando no nos envuelve en conflictos internos y externos de difícil solución.
    Creo que tenemos miedo a abrir ese melón en Servicios Sociales, pues puede significar un replanteamiento entero de nuestro papel como trabajadores sociales en el mismo.
    En cuanto a lo de que no podemos volver al pasado ni arreglar algo que se rompió… con toda la humildad te digo que creo que eso es la esencia de nuestra profesión: curar viejas heridas para poder construir futuros alternativos.
    Un abrazo y, como siempre, gracias por tus generosas reflexiones.

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    • 24/05/2018 a las 21:58
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      Buenas! Si, estoy contigo, tenemos que abrirlo. EL tema es que se me salía de la extensión que pretendo para un post. Tengo una a medias, la retomaré. Sin embargo, lo que no deja de sorprenderme es que no apliquemos, en la medida de las posibilidades de cada municipio, la filosofía de la renta, y seguimos cual guardia pretoriana con nuestras ayudas, lo cual es una gran hipocresía. Es más, en la praxis considero que igual no tiene tantos apoyos la renta básica en el colectivo. Y sí, es nuestra función: curar heridas para construir futuros, pero volver al pasado, a no ser que tengas el DeLorean..jej.. Gracias por comentar y compartir. Siempre es un placer.

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      • 24/05/2018 a las 23:56
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        Tal vez un día podamos erradicar esa hipocresía que, coincido contigo, es un problema para nuestra profesión. En cuanto a volver al pasado, es la única forma de curar esas heridas. Es la magia (la técnica) de nuestra profesión.
        Sigamos construyendo reflexiones…, tal vez encontremos respuestas.

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