Si hay un tema que levanta todo tipo de pasiones en los Servicios Sociales municipales, es el de la Ayudas Económicas que concedemos los ayuntamientos.

En esta entrada os voy a hacer una propuesta que llamaré HELPING FIRST (por ponerle un nombre moderno, pero que es como descubrir la rueda nuevamente): gestionar la ayuda económica (normalmente para cubrir las necesidades básicas como alojamiento, alimentación o suministros, incluso pagar una deuda) como inicio de la intervención social (excluyo situaciones de emergencia, donde, entiendo, es así siempre).

Sobra decir que el término helping first no es mío: es una adaptación de lo que actualmente se está defendiendo para personas sin hogar: el Housing first. Podéis saber de qué se trata en la web de Fundación RAIS por ejemplo, pero, en resumidas cuentas, viene a romper con el esquema habitual de trabajo con personas sin hogar (tradicionalmente organizado en escalera) en el que la persona va escalando posiciones desde recursos temporales -salas con butacones, centros de acogida, etc.- hasta que está preparado para pasar a un alojamiento más estable y autónomo como pisos compartidos supervisados, y, finalmente, un apartamento o algo similar permanente. Según estas iniciativas, demasiada gente se queda en la escalera. Housing first es una experiencia a través de la cual se proporciona en primer lugar alojamiento estable (un marco seguro de vida) en primer lugar. Parece que los resultados son mucho mejores que usando el tradicional método de escalera. Para reflexionar, ¿verdad?. Y yo pregunto ¿hay alguna escalera en los Servicios Sociales de Atención Primaria?

helping firstPues yo creo que sí. Varias. Comencemos por una: las ayudas económicas. Y es que cada vez que una persona o familia acude en demanda de una ayuda de este tipo, no faltan los impedimentos técnicos para conceder una ayuda económica de primeras.

Principalmente, una expresión que me pone nervioso y que oigo con frecuencia: “es que no está en intervención” (en cristiano, es no estar participando previamente en un proceso). Esta frase inicia un diálogo en bucle, en el que el ciudadano que solicita una ayuda, escucha lo de “no estás en intervención”, y entonces te pide “que le intervengas”, y tú le intentas argumentar que “no, porque no estás en intervención desde antes”, y el otro te dice -o al menos piensa-, ¡pues venga, ya estás tardando, intervenme, pero dame la ayuda!, a cuya réplica ya sólo cabe reiniciar el bucle. De locos.

¿Esto no es una puerta giratoria? Lo que sí tengo claro es  que cualquier profano que me esté leyendo no entenderá nada: eso, seguro, incluso se preguntará si es algo así como un requisito de antigüedad, porque de otra forma, no se entiende. ¿Antigüedad en la pobreza como requisito para ser ayudado? ¿antigüedad “en plantilla” de los Servicios Sociales?. Uhmm…

Eso sí, al tramitar una Renta Mínima (prestación autonómica reconocida por derecho cuando se reúnen unos requisitos de renta) no tenemos problema en que se empiece a cobrar sin que exista intervención, y, sin embargo, nuestras ayudas las mantenemos como el secreto mejor guardado en los Servicios Sociales. ¿No es incoherente?: parecería que queremos dejarlas al margen del derecho. De hecho, dudo que en algún lado alguien se atreva a poner un cartel anunciando “solicite nuestra ayudas si las necesita”. Y luego nos asustamos de las palabras del político… ¿no reforzamos así aquello del “buen asistente social“?.

Es más, estoy seguro de que es uno de los motivos por los que, en algunos lugares, no se llegue a gastar todo el presupuesto asignado para ayudas económicas ¡Con la que está cayendo!. DE TRACA, que dirían en mi tierra. Es más: si no ejecutas lo presupuestado ¿cómo vas a defender mantener o ampliar el presupuesto para años venideros?. Ahí lo dejo.

Creo que sería más sencillo aplicar el HELPING FIRST  definiendo unos perfiles (y no sólo aquellos de personas que carecen totalmente de medios, hay familias que se encuentran en situaciones más complicadas y no tienen derecho a  la Renta Mínima por tener un trabajo precario) y unos plazos concretos.

En definitiva: en esta entrada pretendo evidenciar  la necesidad de mejorar el sistema de gestión de las Ayudas Económicas municipales:

  • Definiendo criterios, perfiles y plazos.
  • Difundiendo su existencia a la ciudadanía. Dejemos de ocultarlas.
  • Planificando el gasto y adaptando su gestión a modelos más generalistas, evitando un sistema “individual” a la vez que poco transparente (que produce que “el que más llora, más mama”), y saliendo del esquema de la ayuda condicionada (sobre ello, me centraré en otra entrada porque este asunto lo merece).

Os invito a pensar en lo que he llamado HELPING FIRST: tramitar e iniciar la intervención y no al revés. Desterremos tanto bucle: la ciudadanía nos lo está pidiendo a gritos.

Ya me contáis. Ánimo

Nacho

Hoy os dejo con People help the people, de Birdy.

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¿Y si hacemos HELPING FIRST?

4 thoughts on “¿Y si hacemos HELPING FIRST?

  • 09/12/2015 a las 12:42
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    Estoy totalmente de acuerdo en el planteamiento inicial: no solo es necesario apoyar a personas/familias en procesos de intervención ya iniciados sino que es imprescindible abordar un trabajo preventivo desde la ASP. Lo que ocurre es que este análisis sólo pone el énfasis en elementos individuales (resistencia de algunas profesionales) y no en los elementos estructurales, que a continuación señalo:
    1º.- Aunque los SSSS tenemos obligación normativa de universalidad, la realidad es que si el potencial de población de cada barrio acudiese a los CCSS no podríamos garantizar la atención de la demanda con un mínimo de calidad. Existe un ratio profesional/habitante precarísimo (entre 5.500 y 8.000 ).
    2º.- Los instrumentos existentes para la tramitación de las ayudas económicas, tan burocratizados, no facilitan la gestión. Por no hablar de la insuficiencia del apoyo administrativo. Este es el origen, en muchos casos, de la imposibilidad de gestión de todo el crédito presupuestario disponible.
    3º.- En el Sistema de SSSS sólo deberían existir ayudas económicas para emergencias y no como ocurre en la actualidad, que se atiende subsidiariamente la falta de recursos económicos por el alta volumen de desempleo. El Sistema no está pensado ni preparado para ello.
    Por tato es importante que miremos “para adentro”, en nuestro quehacer profesional, y también al contexto. La combinación de ambos aspectos nos ayudará a comprender mejor los problemas y poner el foco en reivindicar las soluciones.

    Gracias por tus reflexiones y ÁNIMO.

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    • 09/12/2015 a las 15:59
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      Tienes toda la razón, pero quería puntualizar:
      1.- Realmente me he saltado todo ese contexto si bien he señalado que es “uno de los motivos por los que en algunos lugares no se llegue a gastar el presupuesto”.
      2.- Más que a un tema individual (aunque sí he observado resistencias muy fuertes a este planteamiento cada vez que lo he exteriorizado), voy más a una crítica intermedia, en el sentido de que los municipios sí serían capaces de establecer unos criterios generales, como por ejemplo “a todo solicitante de RMI se le ofrecerá una ayuda económica del importe de la RMI mientras se instruye el expediente – que es muy parecido a lo que dice la ordenanza del SAD de mi ayuntamiento en cuanto al PIA-“, o “toda familia con renta disponible inferior a X, percibirá Y al año”. Bueno, sólo son ejemplos que habría que estudiar, claro. Todo ello, siempre, y habida cuenta de que no tenemos potestad legislativa, mientras existiese presupuesto para ello.
      3.- Ahora, en lo que sí te doy la razón es en que no he hecho la reflexión más macro en esta entrada, sobre el Sistema en relación a los otros y su “subsidiriedad”, si bien diré en mi defensa que en el primer redactado sí lo estaba, preferí quitarlo porque se me hacía muy largo el texto.

      Por otro lado, me da miedo eso de “no tenemos capacidad”, porque al final podemos justificar no aumentar o no cambiar la forma de organizarnos o de gestionar las ayudas. Me explico: el ruido de la RMI con los retrasos, posiblemente ha sido el motivo por el que han organizado de otra forma la Consejería e incluso se han llevado a personal de otros lados. Si no se hubiera hecho ruido, o difundido la RMI.. igual todo seguiría igual, y es evidente que ha mejorado al menos en los plazos ¿no crees?. Difícil decisión, porque alguien podría decir que queremos “reventar” el Sistema para ver si se toma la decisión de ampliarlo, pero otra persona nos podría acusar de “complicidad”…

      Lo que sí espero es haber ayudado a desterrar lo del “no está en intervención”. Creo que no nos lleva a ningún puerto, sino a nuestro propio hundimiento (aparte del de las familias).

      Te agradezco muchísimo tu comentario. Gracias. Un abrazo bloguero.

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  • 09/12/2015 a las 09:05
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    Ojalá esa fuese una valoración más extendida en los centros… Soy Trabajadora Social en la red de Salud Mental de Madrid y la verdad es que a veces tengo la sensación de que depende del TS que te toque, conseguirás la ayuda o no… es una lotería! Me ha ocurrido de llegar a un domicilio y que te hablen de repente de un IBI pasado o facturas atrasadas, sobre lo que has preguntado mil veces y por fin lo sacan a la luz, junto a las cartas con colores fosforitos, y al acudir a SSSS he llegado a escuchar hasta que no existen ayudas económicas. Y la de “no estás en intervención”, como dices, es un clásico. Y, ante eso, ¿qué hacemos? ¿”Forzamos” a cada uno de los usuarios de nuestro servicio a citas que no necesitan, sin motivo, más que el famoso “por si acaso”? Que a veces se hace, y te encuentras con las situación de ¿A que venís? Creo que ya está bastante cargado el sistema como para llegar a estos extremos…

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    • 09/12/2015 a las 16:22
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      La verdad es que no se bien qué contestarte que no esté explicado en el comentario anterior: no depende tanto del TS, sino de que su institución no ha visto oportuno crear una ayuda garantista y transparente. El “malo” no es el TS en particular, sino quienes no han creído en el Sistema de Servicios Sociales y han convertido al profesional en “parte” del problema (e incluso quien da la cara por él). Creo que no es responsable mandar a la ciudadanía “contra” un servicio público -nosotros podríamos hacerlo contra vosotros también ya que todo servicio tiene muchos puntos débiles-, pero sí que tengo claro que el ciudadano/a debe exigir sus derechos. En todo caso, te diría que puede solicitarlo por escrito ante su ayuntamiento y que sea quien sea quien le conteste sobre si le corresponde o no.
      Gracias por tu comentario.

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